Sé que os he dicho que escribiría al menos una cada dos días, pero como sabéis ahora estamos de vacaciones y yo tambien las quiero disfrutar, asique chicos lo siento, pero estas dos semanas creo que no escribiré y se lo hago sera muy raramente.
Os deseo una feliz navidad y un prospero año nuevo !
Lo que viene siendo : follad, comed, y bebed mucho mucho :) A DISFRUTAR SE HA DICHO !!
jueves, 22 de diciembre de 2011
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Shopping...
Carla, siempre tan puntual, cuando le conviene, a las nueve en punto llamó a Leila que le cogió un tiempo después porque antes de cogerlo tubo que darse cuenta de que sí era el mobil lo que sonaba y no, no estaba soñando...
"-Despierta dormilona"
"-Que te den puta"
"-En vente minutos estoy en tu casa"
"-No te da tiempo"
"-Llevo la moto de papi y la dejo en tu casa"
"-Te va a pillar la poli, lo estoy viendo"
"-Que no carajo"
"-Me voy a duchar, que si no, no me da tiempo"
"-Apura "
Colgó, se levantó de la cama a regañadientes, despeinada con sus rizos completamente a su bola y los ojos rojos; aun dormida salió de la habitación y se metió en el baño.
Ya en la ducha se fue despejando poco a poco con el agua cayendo directamente en su frente, mantenía los ojos cerradas y dejaba que las gotas de agua resbalasen rápidamente por su cara hasta las punta de los pies, siempre le gustó salir de la ducha y ver un montón de vapor de agua por el baño, en ese baño no había espejo, así que cogió una toalla y salió corriendo hacia su habitación, haciendo poco ruido, porque su hermana dormía super encogida en una de las esquinas de la cama. Se vistió rápidamente, cogió el lápiz de ojos y bajó al baño del piso de abajo a arreglarse, le quedaba 5 minutos para que llegara Carla. Volvió a subir las escaleras, avisó a su madre que llegaría para comer y que probablemente Carla comería con ellos, su padre había salido a cazar con sus amigos, pero los demás seguian dormidos
Y recorrer todas las tiendas de una punta a otra, correr como locas por los pasillos y llegar agotadas y sentarse en un banco echando a la gente que está allí sentada, gritar como locas, porque total que mas da nadie las conoce, entrar en el cine infiltradas en medio de la gran confusión y salir 20 minutos antes de que termine la película, porque es cuando llegan los de seguridad para pedir el numero de tu sitio, ocultarse en el baño hasta que termine, montarlas en Bershka, meterse unas botas quitarle la pegatina roja y salir sin pagar, con unas botas por estrenar, escribir mil y una tonterías en las puertas de los baños, encerrarse en los ascensores con gente estresada por llegar al parking o al segundo piso, bajar o subir corriendo las escaleras mecánicas y darle al botón de stop para que se pare y la gente les grite insultos, o bajar en las escaleras para subir y darse de ostias con la gente que sube, o subir en las de bajar y pasar otro tanto de lo mismo, sentarse en el McDonald, solo para mirar a la gente comer, y poner verde a los niños pequeños que pasan, soltarles paridas a los tíos que se quedan mirando, pedir una doble chesse & bacon grande , patatas grandes y una coca-cola grande y mirar por la ventana y lo muy pequeño que se ve todo, los coches, los arboles, las personas son completas hormigas que caminan rápido y sin pausa, sin pararse a mirar a derredor y apreciar lo bonito que es todo, y lo mucho que tiene que doler que no se fijen en que ese árbol ha crecido el doble que sus hermanos, que esa flor está triste porque la han pisado, que esa papelera tiene hambre porque la gente tira la basura por fuera, al suelo, lo solitario que se siente un banco, porque nadie para a sentarse en el y hacerle compañía, todo el mundo corre, como si su tiempo fuera la moneda de cambio, tienes que apurar, correr, no perder el tiempo, el tiempo es oro, pero que más da perderlo? si lo pierdes para algo bueno, para observar todo con otro punto de vista y disfrutar de la compañía de un buen amigo?
Los mejores Domingos los pasaba allí, con Carla, su mejor amiga, aveces con uno que otro ligue de Carla que impedía que hiciesen las locuras que se morían por hacer. O otras veces con Diogo, con el que las liaban aun más. O con Flávia, pero con ella se cortaban bastante y se comportaban como personas más o menos normal, hasta que era Flávia quien empezaba con alguna locura y plás, desmadre total. No había reglas, no había padres, nadie las podía parar. Y había días en los que salían cargadas de bolsas y en otros en los que apenas compraban. Eso era, vivir el tiempo al limite, y disfrutarlo al máximo, las dos, las de siempre...
Cuando habían terminado de hacer tonterías y comprar, bajaron las escaleras del centro comercial que conducían hasta la estación de buses y se metieron en el primero que vieron que iba hasta su casa, estuvieron un tiempo esperando hasta que el bus se puso en marcha, iba casi vacío, pero ellas lo llenaban cantando las canciones que pasaban en la radio.
"-Despierta dormilona"
"-Que te den puta"
"-En vente minutos estoy en tu casa"
"-No te da tiempo"
"-Llevo la moto de papi y la dejo en tu casa"
"-Te va a pillar la poli, lo estoy viendo"
"-Que no carajo"
"-Me voy a duchar, que si no, no me da tiempo"
"-Apura "
Colgó, se levantó de la cama a regañadientes, despeinada con sus rizos completamente a su bola y los ojos rojos; aun dormida salió de la habitación y se metió en el baño.
Ya en la ducha se fue despejando poco a poco con el agua cayendo directamente en su frente, mantenía los ojos cerradas y dejaba que las gotas de agua resbalasen rápidamente por su cara hasta las punta de los pies, siempre le gustó salir de la ducha y ver un montón de vapor de agua por el baño, en ese baño no había espejo, así que cogió una toalla y salió corriendo hacia su habitación, haciendo poco ruido, porque su hermana dormía super encogida en una de las esquinas de la cama. Se vistió rápidamente, cogió el lápiz de ojos y bajó al baño del piso de abajo a arreglarse, le quedaba 5 minutos para que llegara Carla. Volvió a subir las escaleras, avisó a su madre que llegaría para comer y que probablemente Carla comería con ellos, su padre había salido a cazar con sus amigos, pero los demás seguian dormidos
Y recorrer todas las tiendas de una punta a otra, correr como locas por los pasillos y llegar agotadas y sentarse en un banco echando a la gente que está allí sentada, gritar como locas, porque total que mas da nadie las conoce, entrar en el cine infiltradas en medio de la gran confusión y salir 20 minutos antes de que termine la película, porque es cuando llegan los de seguridad para pedir el numero de tu sitio, ocultarse en el baño hasta que termine, montarlas en Bershka, meterse unas botas quitarle la pegatina roja y salir sin pagar, con unas botas por estrenar, escribir mil y una tonterías en las puertas de los baños, encerrarse en los ascensores con gente estresada por llegar al parking o al segundo piso, bajar o subir corriendo las escaleras mecánicas y darle al botón de stop para que se pare y la gente les grite insultos, o bajar en las escaleras para subir y darse de ostias con la gente que sube, o subir en las de bajar y pasar otro tanto de lo mismo, sentarse en el McDonald, solo para mirar a la gente comer, y poner verde a los niños pequeños que pasan, soltarles paridas a los tíos que se quedan mirando, pedir una doble chesse & bacon grande , patatas grandes y una coca-cola grande y mirar por la ventana y lo muy pequeño que se ve todo, los coches, los arboles, las personas son completas hormigas que caminan rápido y sin pausa, sin pararse a mirar a derredor y apreciar lo bonito que es todo, y lo mucho que tiene que doler que no se fijen en que ese árbol ha crecido el doble que sus hermanos, que esa flor está triste porque la han pisado, que esa papelera tiene hambre porque la gente tira la basura por fuera, al suelo, lo solitario que se siente un banco, porque nadie para a sentarse en el y hacerle compañía, todo el mundo corre, como si su tiempo fuera la moneda de cambio, tienes que apurar, correr, no perder el tiempo, el tiempo es oro, pero que más da perderlo? si lo pierdes para algo bueno, para observar todo con otro punto de vista y disfrutar de la compañía de un buen amigo?
Los mejores Domingos los pasaba allí, con Carla, su mejor amiga, aveces con uno que otro ligue de Carla que impedía que hiciesen las locuras que se morían por hacer. O otras veces con Diogo, con el que las liaban aun más. O con Flávia, pero con ella se cortaban bastante y se comportaban como personas más o menos normal, hasta que era Flávia quien empezaba con alguna locura y plás, desmadre total. No había reglas, no había padres, nadie las podía parar. Y había días en los que salían cargadas de bolsas y en otros en los que apenas compraban. Eso era, vivir el tiempo al limite, y disfrutarlo al máximo, las dos, las de siempre...
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| El McDonald de siempre |
lunes, 19 de diciembre de 2011
Sr.Pereira..
Mientras los demás charlaban sobre las vacaciones, Leila sintió la mirada de Diogo clavada en ella. Le miró y el le hizo señas para que le siguiera.
-Ahora vuelvo Gabi.
-Vale.
Lo siguió por el pasillo y entraron en la habitación de Diogo, algo había cambiado allí.
-Tienes una cama de agua.
No esperó respuesta y se tiró encima, sintió como el agua se movía debajo de su cuerpo, le pareció gracioso. Diogo se tumbó a su lado. Antes de preguntarle que queria, atacó:
-Porque lo hiciste?
-Porque sé que os queréis, y sé que es con el que tienes que estar ahora.
-Que has hecho?
-Estoy saliendo con Vania.
-La quieres?
-No mas que a ti.
-Porque solo me lo cuentas ahora?
-No sabia como te lo ibas a tomar.
Le miró a los ojos. Diogo miraba el techo.
-Solo quiero que seas feliz.
-Ya lo fui más.
Y entonces sonrió, esa sonrisa suya, que la hacia estremecer, temblar, que le recorría todo el cuerpo con un escalofrió, su mejor sonrisa.
-Mentiría si dijera lo contrario,Diogo.
-Recuerdame porque lo dejamos, Leila.
-Porque te quiero igual siendo amigos que novios, lo que cambia es que te daba besos en la boca.
-Te los seguiré dando, ya que sabes distinguir entre la amistad y el amor.
-Cuando estoy contigo, no puedo hacerlo.
Volvió a sonreír.
-Espero que dures con Gabi.
-Espero que dures con Vania.
-No soy Clark Kent, no hago cosas imposibles.
Se quedaron en silencioso. A Leila le encantaba aquella habitación, con la guitarra eléctrica negra en una esquina justo al lado de la secretaria donde tenia sus libros y la mochila azul, la tabla de surf colgada en la pared sobre la cama, el techo con fotos pegadas, y el armario abierto con la ropa tirada , cómics en el suelo, revistas de motos amontonadas al lado de la cama, las zapatillas delante del armario ordenadas por colores, y sus bonitas gorras colgadas en la pared encima de la secretaria. La habitación había sido decorada por Marta, la madre de Diogo, y con la ayuda de Leila y Carla, y había quedado preciosa.
-Si te hace daño lo mato.
-Y si se lo hago yo?
-Será porque tengas motivos para hacerlo.
-Porque nunca soy la mala?
-Como dijo Shakespear : " me parece que mucho protestáis"
-Enserio? De donde coño sacas esas frases que dices?
-Leo mucho sabes?
-Yo también, pero tampoco las voy diciendo por la vida.
-Porque eres tonta.
Volvieron al salón con Gabi y los demás, cuando llegaron había llegado Bruno con Leticia, y las chicas, entre ellas Claudia, Rita y Melissa, con las que Leila se llevaba bastante bien.
Se sentaron las cinco juntas en el sofá de la esquina, Carla también, y marginaron a Leticia, que las miraba con pura envidia en los ojos. Claudia estaba enamorada de Bruno, todas lo sabían, igual que sabían que Leticia estaba con el por los regalos y para hacer daño a Claudia, pero no lo conseguía, Claudia sabia perfectamente que entre ellos no había amor, y estaba esperando el momento oportuno para atacar. Y las demás estarían allí para apoyarla. A ninguna les caía bien Leticia? Por que? Porque era una pija engreída, que se creía mas importante que los demás, y los trataba con inferioridad. Y esos les ponía de rencor inconscientemente.
La noche pasó rápido, hasta que entró Bruno con los amigos y los echó a todos de allí, que tenían una fiesta planeada. Así que todos se fueron para casa. Gabi acompaño a Leila hasta la suya y se despidió de ello con un beso lento en los labios.
-Te quiero Srta.Almeida.
-Y yo a ti Sr.Pereira.
Cuando ya estaba en cama, lista para dormir, recibió un mensaje de Gabi, con toda la canción que le había cantado en casa de Diogo.
"Es preciosa *.*"
"Sé que te gusta"
"Me alegra que te lleves con Diogo, ha vuelto todo a ser como antes"
"Sí, antes deque vinieras hablé con el, y aclaramos ciertas cosas"
"De que hablasteis?"
"Diogo me dijo que me estaba pasando con los celos, y que tenia que enterder, las cosas son como son"
"Es cierto"
"Pero yo te quiero eh"
"Lo sé, y yo a ti"
"Buenas noches Sr.Almeida"
"Buenas noches Sr.Pereira"
Pasados 5 minutos recibío tres mensajes más, Diogo, Jhonny y Carla.
"Buenas noches Maleila" -Diogo
Al que contestó con un "Buenas noches Faguia"
"Pitipiti, que deberías estar durmiendo ya, que ya dieron los patitos*"
"Aplícate el cuentoooo pitupitu :) buenas noches tecla3"
"Mañana por la mañana tenemos que ir al shoppppiiiinnnngggg, te despierto a las 9, para pillar el bus de las 10 te amo puta (L"
"Perfectoo perra :) "
*Los patitos son unos dibujos animados que daban a las 9 de la noche, y al final de programa, unos patos deseaban las buenas noches a los niños, y los pequeños se iban a la cama, seria como una especie de Lunnis.
-Ahora vuelvo Gabi.
-Vale.
Lo siguió por el pasillo y entraron en la habitación de Diogo, algo había cambiado allí.
-Tienes una cama de agua.
No esperó respuesta y se tiró encima, sintió como el agua se movía debajo de su cuerpo, le pareció gracioso. Diogo se tumbó a su lado. Antes de preguntarle que queria, atacó:
-Porque lo hiciste?
-Porque sé que os queréis, y sé que es con el que tienes que estar ahora.
-Que has hecho?
-Estoy saliendo con Vania.
-La quieres?
-No mas que a ti.
-Porque solo me lo cuentas ahora?
-No sabia como te lo ibas a tomar.
Le miró a los ojos. Diogo miraba el techo.
-Solo quiero que seas feliz.
-Ya lo fui más.
Y entonces sonrió, esa sonrisa suya, que la hacia estremecer, temblar, que le recorría todo el cuerpo con un escalofrió, su mejor sonrisa.
-Mentiría si dijera lo contrario,Diogo.
-Recuerdame porque lo dejamos, Leila.
-Porque te quiero igual siendo amigos que novios, lo que cambia es que te daba besos en la boca.
-Te los seguiré dando, ya que sabes distinguir entre la amistad y el amor.
-Cuando estoy contigo, no puedo hacerlo.
Volvió a sonreír.
-Espero que dures con Gabi.
-Espero que dures con Vania.
-No soy Clark Kent, no hago cosas imposibles.
Se quedaron en silencioso. A Leila le encantaba aquella habitación, con la guitarra eléctrica negra en una esquina justo al lado de la secretaria donde tenia sus libros y la mochila azul, la tabla de surf colgada en la pared sobre la cama, el techo con fotos pegadas, y el armario abierto con la ropa tirada , cómics en el suelo, revistas de motos amontonadas al lado de la cama, las zapatillas delante del armario ordenadas por colores, y sus bonitas gorras colgadas en la pared encima de la secretaria. La habitación había sido decorada por Marta, la madre de Diogo, y con la ayuda de Leila y Carla, y había quedado preciosa.
-Si te hace daño lo mato.
-Y si se lo hago yo?
-Será porque tengas motivos para hacerlo.
-Porque nunca soy la mala?
-Como dijo Shakespear : " me parece que mucho protestáis"
-Enserio? De donde coño sacas esas frases que dices?
-Leo mucho sabes?
-Yo también, pero tampoco las voy diciendo por la vida.
-Porque eres tonta.
Volvieron al salón con Gabi y los demás, cuando llegaron había llegado Bruno con Leticia, y las chicas, entre ellas Claudia, Rita y Melissa, con las que Leila se llevaba bastante bien.
Se sentaron las cinco juntas en el sofá de la esquina, Carla también, y marginaron a Leticia, que las miraba con pura envidia en los ojos. Claudia estaba enamorada de Bruno, todas lo sabían, igual que sabían que Leticia estaba con el por los regalos y para hacer daño a Claudia, pero no lo conseguía, Claudia sabia perfectamente que entre ellos no había amor, y estaba esperando el momento oportuno para atacar. Y las demás estarían allí para apoyarla. A ninguna les caía bien Leticia? Por que? Porque era una pija engreída, que se creía mas importante que los demás, y los trataba con inferioridad. Y esos les ponía de rencor inconscientemente.
La noche pasó rápido, hasta que entró Bruno con los amigos y los echó a todos de allí, que tenían una fiesta planeada. Así que todos se fueron para casa. Gabi acompaño a Leila hasta la suya y se despidió de ello con un beso lento en los labios.
-Te quiero Srta.Almeida.
-Y yo a ti Sr.Pereira.
Cuando ya estaba en cama, lista para dormir, recibió un mensaje de Gabi, con toda la canción que le había cantado en casa de Diogo.
"Es preciosa *.*"
"Sé que te gusta"
"Me alegra que te lleves con Diogo, ha vuelto todo a ser como antes"
"Sí, antes deque vinieras hablé con el, y aclaramos ciertas cosas"
"De que hablasteis?"
"Diogo me dijo que me estaba pasando con los celos, y que tenia que enterder, las cosas son como son"
"Es cierto"
"Pero yo te quiero eh"
"Lo sé, y yo a ti"
"Buenas noches Sr.Almeida"
"Buenas noches Sr.Pereira"
Pasados 5 minutos recibío tres mensajes más, Diogo, Jhonny y Carla.
"Buenas noches Maleila" -Diogo
Al que contestó con un "Buenas noches Faguia"
"Pitipiti, que deberías estar durmiendo ya, que ya dieron los patitos*"
"Aplícate el cuentoooo pitupitu :) buenas noches tecla3"
"Mañana por la mañana tenemos que ir al shoppppiiiinnnngggg, te despierto a las 9, para pillar el bus de las 10 te amo puta (L"
"Perfectoo perra :) "
*Los patitos son unos dibujos animados que daban a las 9 de la noche, y al final de programa, unos patos deseaban las buenas noches a los niños, y los pequeños se iban a la cama, seria como una especie de Lunnis.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Sus rizos de oro...
Por la mañana Leila se despertó en la otra puta del colchón, y con disimulo fingiendo que seguía dormida se acercó a Diogo, apoyándo la cabeza en su pecho, él estaba despierto, como siempre cuando lo hacía, levantaba los brazos para dejar que se acomodara en él y después los bajaba sobre ella abrazándola, con cariño y le besaba en la frente.
Siempre fingió estar dormida muy mal, no se le daba bien eso, y por veces le daba la sensación de que el se daba cuenta, aunque jamás dijo nada ni parecía inmutarse. Seguía intentando dormirse. Pero, ese dia estaba bien despierto, mirando al "techo" de la tienda y le acariciaba el brazo de arriba a abajo. Leila, sonrió, le hacia cosquillas y él se dio cuenta de que estaba despierta.
-Porque le quieres?
Otra vez el tema de Gabi, siempre Gabi.
-Porque él me entiende, sabe lo que siento, entiende como soy, y me respecta.
-No, no lo hace.
-Porque le odias tanto?
-Porque no quiero que el sea el primero.
-Nunca lo fue, siempre estuviste tu delante.
-No me refiero a eso.
Entonces ella se dio cuenta de a que se refería, sonrió avergonzada y nerviosa, que pretendía decir con eso? No se lo preguntó, el tema le daba bastante corte. Era demasiado joven, pero siempre le dijeron que eso no tiene nada que ver, lo importante es el amor. Nunca había pensado en eso hasta ese momento, nunca le paso por la cabeza pensar en como o con quien perdería la virginidad. Pero ahora que lo pensaba, no imaginaba a otro que no fuera Diogo, él fue su primer amor, el fue al que amo más, él era él, y siempre seria así. Mas que un amigo, el mejor amigo, más que novio, el verdad amor.
Ese mismo día, por la tarde, mientras se bañaban en el mar,Leila sacó el tema sin pensarlo.
-Sabes, que te quiero más que a ninguno verdad.
-A veces lo olvido.
Me acuerdo de que se acercó, le tocó el pecho, y le besó en los labios. Él se apartó suavemente y sonrió.
-Aun no estas preparada para esto.
-Y si yo te digo que sí.
-Sé que no lo estas, y punto. Pero gracias, me aclarado muchas cosas.
-Como el qué?
-Que si vuelves con él, se que me vas a querer más a mí.
-Eso no lo dudes.
Esa misma noche, ese día 13 sábado, por la noche, cuando llegó a casa de Diogo , lista para salir, Maria la mandó subir al estudio, en el camino se encontró a Carla que estaba sentada en las escaleras esperándola.
Subieron las escaleras juntas en silencio. Cuando abrió la puerta, ella se rió. Diogo estaba con la guitarra, y a su lado estaba Gabi con un micrófono en la mano, André con la batería, y Jhonny esta sentado en el sofá junto a Carla.
Jhonny hizo señas a Diogo y le dio al play; Diogo empezó a tocar la guitarra y Gabi cantando, a los pocos segundos entró André.
-Te pido que no me dejes, no me dejes solo, necesito tanto de ti, para seguir este camino, te amo para siempre no puedes abandonar eres mi sueño contigo quiero estar. Todo puede acabar yo no te puedo perder, ninguna pierda es mayor que la tuya, eres la razón de mi vivir, te quiero para siempre, ser más que un amigo, solo quiero quedarme con una persona, quiero estar contigo. Quiero hacer de ti, la mujer más feliz del planeta, amarte eternamente, y créeme no te miento...
http://www.youtube.com/watch?v=1pi8uJD6Vco&hd=1
Cuando Gabi acabó de cantar, Leila le abrazó por el cuello, y le besó. Y así fue como, delante de todos, volvieron oficialmente.
Lo bueno de todo aquello fue que al final, se sentaron todos en el salón de casa de Diogo, bebiéndose una coca-cola, y hablando entre ellos, sí Diogo y Gabi estaban hablando, como lo hacían antes, de que empezara con Leila. Eso a ella le gustó, porque necesitaba el apoyo de Diogo, y su opinión para todo, y Gabi era una de esas cosas, si Diogo le hubiera dicho que no lo hiciera, nunca lo habría hecho. Pero estaba feliz, había vuelto con su rizos de oro.
Siempre fingió estar dormida muy mal, no se le daba bien eso, y por veces le daba la sensación de que el se daba cuenta, aunque jamás dijo nada ni parecía inmutarse. Seguía intentando dormirse. Pero, ese dia estaba bien despierto, mirando al "techo" de la tienda y le acariciaba el brazo de arriba a abajo. Leila, sonrió, le hacia cosquillas y él se dio cuenta de que estaba despierta.
-Porque le quieres?
Otra vez el tema de Gabi, siempre Gabi.
-Porque él me entiende, sabe lo que siento, entiende como soy, y me respecta.
-No, no lo hace.
-Porque le odias tanto?
-Porque no quiero que el sea el primero.
-Nunca lo fue, siempre estuviste tu delante.
-No me refiero a eso.
Entonces ella se dio cuenta de a que se refería, sonrió avergonzada y nerviosa, que pretendía decir con eso? No se lo preguntó, el tema le daba bastante corte. Era demasiado joven, pero siempre le dijeron que eso no tiene nada que ver, lo importante es el amor. Nunca había pensado en eso hasta ese momento, nunca le paso por la cabeza pensar en como o con quien perdería la virginidad. Pero ahora que lo pensaba, no imaginaba a otro que no fuera Diogo, él fue su primer amor, el fue al que amo más, él era él, y siempre seria así. Mas que un amigo, el mejor amigo, más que novio, el verdad amor.
Ese mismo día, por la tarde, mientras se bañaban en el mar,Leila sacó el tema sin pensarlo.
-Sabes, que te quiero más que a ninguno verdad.
-A veces lo olvido.
Me acuerdo de que se acercó, le tocó el pecho, y le besó en los labios. Él se apartó suavemente y sonrió.
-Aun no estas preparada para esto.
-Y si yo te digo que sí.
-Sé que no lo estas, y punto. Pero gracias, me aclarado muchas cosas.
-Como el qué?
-Que si vuelves con él, se que me vas a querer más a mí.
-Eso no lo dudes.
Esa misma noche, ese día 13 sábado, por la noche, cuando llegó a casa de Diogo , lista para salir, Maria la mandó subir al estudio, en el camino se encontró a Carla que estaba sentada en las escaleras esperándola.
Subieron las escaleras juntas en silencio. Cuando abrió la puerta, ella se rió. Diogo estaba con la guitarra, y a su lado estaba Gabi con un micrófono en la mano, André con la batería, y Jhonny esta sentado en el sofá junto a Carla.
Jhonny hizo señas a Diogo y le dio al play; Diogo empezó a tocar la guitarra y Gabi cantando, a los pocos segundos entró André.
-Te pido que no me dejes, no me dejes solo, necesito tanto de ti, para seguir este camino, te amo para siempre no puedes abandonar eres mi sueño contigo quiero estar. Todo puede acabar yo no te puedo perder, ninguna pierda es mayor que la tuya, eres la razón de mi vivir, te quiero para siempre, ser más que un amigo, solo quiero quedarme con una persona, quiero estar contigo. Quiero hacer de ti, la mujer más feliz del planeta, amarte eternamente, y créeme no te miento...
http://www.youtube.com/watch?v=1pi8uJD6Vco&hd=1
Cuando Gabi acabó de cantar, Leila le abrazó por el cuello, y le besó. Y así fue como, delante de todos, volvieron oficialmente.
Lo bueno de todo aquello fue que al final, se sentaron todos en el salón de casa de Diogo, bebiéndose una coca-cola, y hablando entre ellos, sí Diogo y Gabi estaban hablando, como lo hacían antes, de que empezara con Leila. Eso a ella le gustó, porque necesitaba el apoyo de Diogo, y su opinión para todo, y Gabi era una de esas cosas, si Diogo le hubiera dicho que no lo hiciera, nunca lo habría hecho. Pero estaba feliz, había vuelto con su rizos de oro.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Era hora de dormir..
-Segura?
-Sí, estoy perfectamente.
-Venga Gabriel que ya pasó de moda lo de hacerse el héroe.
Diogo, estropeó el momento, con su borderia.
-Diogo, por favor.
-Déjalo Leila, no tiene arreglo.
-Me encantaría arreglarte la cara, ya que ellos no lo hicieron.
Leila, le miró furiosa.
-Te estas pasando joder.
-Solo pretende llamar tu atención. Está fingiendo.
-Está mal, me preocuparía igual si fueras tu.
-Ya, pero yo no te hice daño.
-Me lo estas haciendo ahora.
Siguieron discutiendo como un matrimonio, o incluso peor, como si fueron novios celosos, una tonteria recordaba a otra tontería aun peor, y se chillaban el uno al otro, como si estuviesen locos.
-Chicos - chilló Carla.
Los dos miraron en la dirección de los ojos de Carla, Gabi estaba escupiendo sangre, daba un asco tremendo, tosía, y en su abdomen descubierto, se formaba un moratón enorme.
-Deberíamos llevarlo al hospital.
-Ahora ya no piensas que finge no?
Saltaban chispas en su cruce de miradas.
-Estoy bien, necesito moverme un poco.
Y Leila se fue a su lado, le ayudó a levantarse y se movieron hacia la orilla, donde el agua se acercaba ferozmente para después calmarse y acariciar despacio y con cariño los millones de granos de arena que se aglomeraban como en ese momento lo hacían un montón de gente, en la otra punta de la playa. Se sentaron con la piernas estiradas mirando al horizonte, intentando descubrir su final, imaginándose en la época de los antiguos descubridores y preguntándose que imaginaban ellos que había al final de ese enorme océano.
-Me odia porque estoy contigo.
Gabi rompió el hechizo, sonaba triste y apagado. Leila no sabia que contestar, quizás fuera eso, pero Diogo, era Diogo, el mismo sabia que nada ni nadie podía ocupar su lugar, jamás de los jamases, encontraría a alguien como el.
El agua del mar, les golpeaba los pies, haciéndoles cosquillas en los gemelos, hasta el muslo, se iba y volvía, como si los estuviera retando a un baile, las olas daban el ritmo, la marea el compás..
-Fue mi primer pelea.
-Lo sé. Estuviste bastante bien.
-Ya casi no me duele.
-No tienes que hacerte el fuerte, estamos solos.
Soltó una carcajada.
-Vuelve conmigo.
-No puedo.
-Por qué?
-Porque me da la sensación que apenas buscas una sola cosa en mí, y yo no te lo pienso dar. No a tí.
-Lo sé, pero no es eso lo que busco. Simplemente te quiero.
-Já, tendrás que demostrármelo.
-Me gustan los retos.
-Siempre igual.
Se callaron, hasta que a Leila le dio la venada de quitarse el pantalón corto, la sudadera y meterse en el agua. De repente entendió porque a su madre no le gustaba que fuera a la playa, y menos al agua, porque estaba loca, porque no tenia miedo de que viniera una ola y se la llevara, porque vivía al limite, porque no pensaba dos veces antes de hacer algo, porque para ella, un momento bonito y un recuerdo precioso, era lo único que importaba. Le gustaba vivir, como si su vida se tratara de una película, una de las bonitas, de las que valía la pena recordar.
-Vamos, vente.
-Estas loca? Estará helada.
-A que no tienes huevos a hacerlo.
Gabi, se había olvidado completamente de su abdomen cuando se levantó y se le dibujó en la cara una mueca de tremendo dolor. Pero sonrió. Y se metió en el agua. Intentaba ocultar que el agua le estaba congelando las piernas. Diogo, los observaba en segundo plano, sentado en la arena, junto a las tiendas, Leila lo vio, pero fingió no hacerlo.
Cuando salieron del agua, estaban congelados de cintura para abajo, tenían la piel arrugada como dos ancianos, como pasas. El frió del mar había hecho que la circulación del abdomen de Gabi volviera a la normalidad, y ya no le dolía tanto. Diogo se metió en la tienda cuando los vio salir del agua. Cuando llegaron, Gabi se fue, para estar con sus amigos y Leila se metió en la tienda donde estaba Diogo.
-Te lo has pasado bien.
-No he vuelto con él si es eso lo que quieres saber.
No hablaron más, Leila se metió en la cama improvisada que hicieron, con un pequeño colchón y unas mantas, ya que no les gustaban los saco-cama. Se cubrió lo máximo que pudo, tiritaba por el brusco cambio de temperatura, pudo imaginar la sonrisa de victoria que tenia Diogo en ese momento,- apesar de la oscuridad y de que no lo estaba mirando-, cuando se tumbó a su lado y la abrazó por debajo de las mantas. Era hora de dormir.
-Sí, estoy perfectamente.
-Venga Gabriel que ya pasó de moda lo de hacerse el héroe.
Diogo, estropeó el momento, con su borderia.
-Diogo, por favor.
-Déjalo Leila, no tiene arreglo.
-Me encantaría arreglarte la cara, ya que ellos no lo hicieron.
Leila, le miró furiosa.
-Te estas pasando joder.
-Solo pretende llamar tu atención. Está fingiendo.
-Está mal, me preocuparía igual si fueras tu.
-Ya, pero yo no te hice daño.
-Me lo estas haciendo ahora.
Siguieron discutiendo como un matrimonio, o incluso peor, como si fueron novios celosos, una tonteria recordaba a otra tontería aun peor, y se chillaban el uno al otro, como si estuviesen locos.
-Chicos - chilló Carla.
Los dos miraron en la dirección de los ojos de Carla, Gabi estaba escupiendo sangre, daba un asco tremendo, tosía, y en su abdomen descubierto, se formaba un moratón enorme.
-Deberíamos llevarlo al hospital.
-Ahora ya no piensas que finge no?
Saltaban chispas en su cruce de miradas.
-Estoy bien, necesito moverme un poco.
Y Leila se fue a su lado, le ayudó a levantarse y se movieron hacia la orilla, donde el agua se acercaba ferozmente para después calmarse y acariciar despacio y con cariño los millones de granos de arena que se aglomeraban como en ese momento lo hacían un montón de gente, en la otra punta de la playa. Se sentaron con la piernas estiradas mirando al horizonte, intentando descubrir su final, imaginándose en la época de los antiguos descubridores y preguntándose que imaginaban ellos que había al final de ese enorme océano.
-Me odia porque estoy contigo.
Gabi rompió el hechizo, sonaba triste y apagado. Leila no sabia que contestar, quizás fuera eso, pero Diogo, era Diogo, el mismo sabia que nada ni nadie podía ocupar su lugar, jamás de los jamases, encontraría a alguien como el.
El agua del mar, les golpeaba los pies, haciéndoles cosquillas en los gemelos, hasta el muslo, se iba y volvía, como si los estuviera retando a un baile, las olas daban el ritmo, la marea el compás..
-Fue mi primer pelea.
-Lo sé. Estuviste bastante bien.
-Ya casi no me duele.
-No tienes que hacerte el fuerte, estamos solos.
Soltó una carcajada.
-Vuelve conmigo.
-No puedo.
-Por qué?
-Porque me da la sensación que apenas buscas una sola cosa en mí, y yo no te lo pienso dar. No a tí.
-Lo sé, pero no es eso lo que busco. Simplemente te quiero.
-Já, tendrás que demostrármelo.
-Me gustan los retos.
-Siempre igual.
Se callaron, hasta que a Leila le dio la venada de quitarse el pantalón corto, la sudadera y meterse en el agua. De repente entendió porque a su madre no le gustaba que fuera a la playa, y menos al agua, porque estaba loca, porque no tenia miedo de que viniera una ola y se la llevara, porque vivía al limite, porque no pensaba dos veces antes de hacer algo, porque para ella, un momento bonito y un recuerdo precioso, era lo único que importaba. Le gustaba vivir, como si su vida se tratara de una película, una de las bonitas, de las que valía la pena recordar.
-Vamos, vente.
-Estas loca? Estará helada.
-A que no tienes huevos a hacerlo.
Gabi, se había olvidado completamente de su abdomen cuando se levantó y se le dibujó en la cara una mueca de tremendo dolor. Pero sonrió. Y se metió en el agua. Intentaba ocultar que el agua le estaba congelando las piernas. Diogo, los observaba en segundo plano, sentado en la arena, junto a las tiendas, Leila lo vio, pero fingió no hacerlo.
Cuando salieron del agua, estaban congelados de cintura para abajo, tenían la piel arrugada como dos ancianos, como pasas. El frió del mar había hecho que la circulación del abdomen de Gabi volviera a la normalidad, y ya no le dolía tanto. Diogo se metió en la tienda cuando los vio salir del agua. Cuando llegaron, Gabi se fue, para estar con sus amigos y Leila se metió en la tienda donde estaba Diogo.
-Te lo has pasado bien.
-No he vuelto con él si es eso lo que quieres saber.
No hablaron más, Leila se metió en la cama improvisada que hicieron, con un pequeño colchón y unas mantas, ya que no les gustaban los saco-cama. Se cubrió lo máximo que pudo, tiritaba por el brusco cambio de temperatura, pudo imaginar la sonrisa de victoria que tenia Diogo en ese momento,- apesar de la oscuridad y de que no lo estaba mirando-, cuando se tumbó a su lado y la abrazó por debajo de las mantas. Era hora de dormir.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Estoy bien...
Y ahí estábamos sonriendo, cantando las letras de alguna que otra canción que la tenia. Que todo el mundo sabe que la mayor parte de las canciones tecno no tienen letra, y como que es un poco complicado cantar una canción que no tiene letra. Bueno, siempre se puede tararear el ritmo, pero eso no es considerado cantar, o al menos yo no lo considero....
Y ahí estaban las dos, hasta que apareció Jhonny y se llevó a Carla para "hablar", Leila jamás supo la verdad de ese momento, si estuvieron juntos o no, aunque todo apunta a que sí. Pero ninguno de los dos fue capaz de contárselo.
De repente se vio sola, Diogo había desaparecido con su hermano y Leticia, Carla estaba con Jhonny, y ella allí, completamente sola y a la vez, rodeada de un montón de gente, la mayoría incluso conocida. No le dio importancia, sabia que Diogo no tardaría en volver y se encamino hacia las tiendas que habían montado al final de la tarde. Eran las dos de la mañana, no lo olvido, cuando aparecieron cuatro chicos completamente borrachos y colocados hasta arriba de cocaína, tenia los orificios nasales llenos de restos de polvito blanco, o polvito mágico como le llama Carla. Intentaron sentarse a su lado mientras le preguntaban si tenia algo para venderles, pero uno se le cayó encima, cuando les iba a contestar que no.
Lo empujó como pudo y le dio un bofetón. Este no lo dudó y se lo devolvió, sé que le había a dar más que no iba a quedar así, pero entonces alguien gritó, él, Gabi, el Sr.Pereira, apareció de la nada, le cogió al chaval por la camisa que llevaba desabrochada, era negra, con botones blancos. Gabi lo tiró contra uno de sus amigos, el que parecía estar más fuerte. Y entonces todo pasó muy rápido, al principio Gabi iba ganando, pero al parecer el efecto de la cocaína se les fue a los chavales y empezaron a pelearse bien, sin dudar un segundo y ahí fue cuando Gabi empezó a perder el control de la situación.
Leila gritaba y les pedía que parasen que les conseguiría lo que querían, que tampoco seria tan difícil, de hecho no lo era, pero ya no se interesaban por eso. El mas pequeño de todos la había cogido de los brazos, porque para ayudar a Gabi le había dado un puñetazo a uno, y clavado las uñas e un ojo.
Pero cuando al fin consiguió agarrarla bien, aparecieron Diogo, Carla y Jhonny que la habían ido a buscar al no encontrarla donde la habían dejado bailando. Diogo consiguió que el pequeño soltara a Leila con un empujó, al parecer los conocía, y ellos se fueron sin decir nada más.
Gabi se cayó al suelo, la pelea no había durado ni 5 minutos para parecía haber sido toda una hora, escupió al suelo, no se podía ver, pero ella sabia que era sangre, le abrieron el labio y tenia un pequeño corte en un ceja, en peor estado estaba el tronco, le dolía la barriga, la presionaba con fuerza sin que ella lo pudiera nota, haciéndose el duro.
Las lagrimas le empezaron a resbalar por las mejillas.
-Eres imbécil Gabriel, eres imbécil, a quien se le ocurre meterse en una pelea contra 4?
Sonrió, pero le dolió y agachó la cabeza. Ella se acercó a él, y le abrazó.
-Te encuentras bien Gabi?
-Que mas da como me encuentre yo? Te hicieron algo?
-No, estoy bien.
Y ahí estaban las dos, hasta que apareció Jhonny y se llevó a Carla para "hablar", Leila jamás supo la verdad de ese momento, si estuvieron juntos o no, aunque todo apunta a que sí. Pero ninguno de los dos fue capaz de contárselo.
De repente se vio sola, Diogo había desaparecido con su hermano y Leticia, Carla estaba con Jhonny, y ella allí, completamente sola y a la vez, rodeada de un montón de gente, la mayoría incluso conocida. No le dio importancia, sabia que Diogo no tardaría en volver y se encamino hacia las tiendas que habían montado al final de la tarde. Eran las dos de la mañana, no lo olvido, cuando aparecieron cuatro chicos completamente borrachos y colocados hasta arriba de cocaína, tenia los orificios nasales llenos de restos de polvito blanco, o polvito mágico como le llama Carla. Intentaron sentarse a su lado mientras le preguntaban si tenia algo para venderles, pero uno se le cayó encima, cuando les iba a contestar que no.
Lo empujó como pudo y le dio un bofetón. Este no lo dudó y se lo devolvió, sé que le había a dar más que no iba a quedar así, pero entonces alguien gritó, él, Gabi, el Sr.Pereira, apareció de la nada, le cogió al chaval por la camisa que llevaba desabrochada, era negra, con botones blancos. Gabi lo tiró contra uno de sus amigos, el que parecía estar más fuerte. Y entonces todo pasó muy rápido, al principio Gabi iba ganando, pero al parecer el efecto de la cocaína se les fue a los chavales y empezaron a pelearse bien, sin dudar un segundo y ahí fue cuando Gabi empezó a perder el control de la situación.
Leila gritaba y les pedía que parasen que les conseguiría lo que querían, que tampoco seria tan difícil, de hecho no lo era, pero ya no se interesaban por eso. El mas pequeño de todos la había cogido de los brazos, porque para ayudar a Gabi le había dado un puñetazo a uno, y clavado las uñas e un ojo.
Pero cuando al fin consiguió agarrarla bien, aparecieron Diogo, Carla y Jhonny que la habían ido a buscar al no encontrarla donde la habían dejado bailando. Diogo consiguió que el pequeño soltara a Leila con un empujó, al parecer los conocía, y ellos se fueron sin decir nada más.
Gabi se cayó al suelo, la pelea no había durado ni 5 minutos para parecía haber sido toda una hora, escupió al suelo, no se podía ver, pero ella sabia que era sangre, le abrieron el labio y tenia un pequeño corte en un ceja, en peor estado estaba el tronco, le dolía la barriga, la presionaba con fuerza sin que ella lo pudiera nota, haciéndose el duro.
Las lagrimas le empezaron a resbalar por las mejillas.
-Eres imbécil Gabriel, eres imbécil, a quien se le ocurre meterse en una pelea contra 4?
Sonrió, pero le dolió y agachó la cabeza. Ella se acercó a él, y le abrazó.
-Te encuentras bien Gabi?
-Que mas da como me encuentre yo? Te hicieron algo?
-No, estoy bien.
Que más da es Viernes...
En la opinión de Leila, pensar es bueno, pero la cabeza le trabajaba a todo maquina, esforzándose por enviar un mensaje claro a su corazón. Odiaba sentir tanto y, sin embargo, ser incapaz de clasificar su emoción predominante. Estaba feliz? Triste? Asustada? No lo sabia. Era todo muy complicado.
Y entonces, lo vio acercarse, con la cabeza agachada, y sintió miedo. Era un miedo especial. Un miedo de esos que entran cuando uno ver una película de terror en un cine y tienes débiles nervios. O cuando, en sueños, alguien sale de un callejón y te persigue, tú sabes que no puede alcanzarte, tú tienes que ser más rápido, más y más, y te pones a correr, y corres y corres. Y entonces te despiertas y tu corazón late aceleradamente a mil por hora y estas totalmente bañada en sudor. Pero, después de un rato el sueño ha pasado, ha desaparecido como una nube y también tu miedo. Era un miedo de ese tipo. Pero Diogo le sonrió, le pasó el su brazo por los hombros y el miedo dejó lugar a una felicidad incalculable. No podía decir de qué sentía miedo antes.
-Te quedas a dormir?
-No, hoy voy a dormir a casa de Flávia. Nos veremos mañana.
No hablaron más, y si lo hicieron fue algo bastante insignificante, quizás hayan hablado de sus paseos por Ferrol, o de como era su casa. Pero el tema anterior no volvió a salir.
-Bueno chicos, yo me voy yendo para casa!
-Espérame que yo me voy contigo.
-Tu te quedas Jhonny? - le preguntó Diogo, apartándose de mi lado.
-Si te quedas tú, claro.
Y se fueron al agua después de que se hubieron despedido de las chicas con dos besos.
Mientras caminaban Carla le iba contando las nuevas novedades, al parecer le gustaba Edu, un chico rubio muy tímido un año mas mayor que ella, lo que seria dos años mas que Leila. Fue cuando Carla repitió 5º cuando se conocieron a fondo, aunque ya se conocían de antes.
Esa noche, la pasó en casa de Flávia, se pusieron al día, con sus ultimas novedades y un montón de paridas más, pasaron la noche jugando al pictonari, tweest y a las cartas, lo de siempre, y como no, por la mañana estaban agotadas, lo que conllevó a que durmiesen hasta las 1, 2 de la tarde. Después de comer, llamó a su madre y la avisó de que iría para casa de Diogo.
-Hola Marie.
-El niño Diogo está en el estudio.
Subió al segundo piso y después unas pequeñas escaleras que llevaban a una especie de desván insonorizado, donde estaban Diogo, Jhonny, y André.
Donde estaba sentado André, delante de la batería, debería de estar Gabi, pero desde que se enfadó que Diogo, no volvieron a tocar juntos. Porque tocaban? No, no eran un grupo ni nada de eso, es cierto que Diogo tocaba muy bien la guitarra, bastante bien hasta se podría decir que lo controlaba, y Gabi tocaba la batería de cine, pero lo hacían para divertirse, pura diversión. Pero hoy no era Diogo quien tocaba la preciosa guitarra rojo fuego, era Jhonny. Diogo estaba en el teclado.
-Vaya, no sabia que sabias tocar la guitarra pitipiti!
-Hola pitupitu.
La broma del pitipiti y pitupitu, había surgido el día en que se conocieron pero no os podría contar con exactitud como fue, pero os puedo decir que por la mañana Leila le había escrito a Jhonny en el brazo pitipiti y el en el suyo pitupitu.
-Desde cuando la tocas?
-Me lo enseñó mi padre cuando era aun muy pequeño.
-Vaya, mola mucho.
-A Leila, le parece sexy que un chico toque la guitarra. Así me la enamoré yo.
La abrazó con ternura, y le dio un beso en la mejilla.
-Y si vamos para el salón?
-Le pediré a Maria que prepare algo!
Y ahí pasaron toda la tarde, a base de coca-colas y bizcochitos echos por Maria. Leila le ayudó varias veces.
Los padres de Diogo no pasaron ni un dia por allí.
-Y tus padres?
-Se fueron de viaje, no te lo conté?
-Ostras es cierto.
André se despertó de la inopia cuando escuchó que los padres de Diogo no estaban.
-Habrá fiesta hoy no?
-Este finde le toca a mi hermano, pero el próximo te puedo asegurar que sí.
Leila sabia a que tipo de fiestas se referían, y la idea no le gustaba nada, pero nada nada. Y se dio cuenta enseguida de porque Diogo no había cogido ese fin de semana para esa fiesta, porque estaba Leila, y el próximo finde no estaría para ver la mierda de fiesta que iban a hacer. Le daban arcadas solo de pensarlo.
-Y hoy que hacemos? - cambió Leila de tema.
-Hoy hay una fiesta en la playa y estaba pensando en que pudríamos ir todos.
-Claro Jhonny, si con ese todos, te refieres a Carla.
-Qué?
-Vamos que se nota que te gusta.
-No me gusta.
-Claro que no, claro que no.
-Que yo solo tengo ojitos para ti preciosa.
-Cuidado Jhonny que Leila ya tiene a Gabi. - cuando lo dijo, Diogo clavó la mirada en el suelo.
-A que viene eso Diogo? Yo y Gabi hemos cortado.
-Pero os queréis, le sigues queriendo, yo lo sé.
Por la noche salieron, Leila llevaba el bañador azul, un pantalón corto y sudadera azul que le tapaba solo hasta la mitad de la barriga, porque? porque era verano casi, hacia muchísima calor, y la mayoría de la gente iría en bikini. Bebió, bailó, saltó, se tiró por la arena, intentó jugar al voley con Carla, se bañaron en el agua fría del mar, se tumbaron en las toallas, y bebieron y bebieron y bailaron bebiendo, al ritmo de la musica
-No bebas tanto que es malo.
-Que más da Leila, es Viernes.
Y entonces, lo vio acercarse, con la cabeza agachada, y sintió miedo. Era un miedo especial. Un miedo de esos que entran cuando uno ver una película de terror en un cine y tienes débiles nervios. O cuando, en sueños, alguien sale de un callejón y te persigue, tú sabes que no puede alcanzarte, tú tienes que ser más rápido, más y más, y te pones a correr, y corres y corres. Y entonces te despiertas y tu corazón late aceleradamente a mil por hora y estas totalmente bañada en sudor. Pero, después de un rato el sueño ha pasado, ha desaparecido como una nube y también tu miedo. Era un miedo de ese tipo. Pero Diogo le sonrió, le pasó el su brazo por los hombros y el miedo dejó lugar a una felicidad incalculable. No podía decir de qué sentía miedo antes.
-Te quedas a dormir?
-No, hoy voy a dormir a casa de Flávia. Nos veremos mañana.
No hablaron más, y si lo hicieron fue algo bastante insignificante, quizás hayan hablado de sus paseos por Ferrol, o de como era su casa. Pero el tema anterior no volvió a salir.
-Bueno chicos, yo me voy yendo para casa!
-Espérame que yo me voy contigo.
-Tu te quedas Jhonny? - le preguntó Diogo, apartándose de mi lado.
-Si te quedas tú, claro.
Y se fueron al agua después de que se hubieron despedido de las chicas con dos besos.
Mientras caminaban Carla le iba contando las nuevas novedades, al parecer le gustaba Edu, un chico rubio muy tímido un año mas mayor que ella, lo que seria dos años mas que Leila. Fue cuando Carla repitió 5º cuando se conocieron a fondo, aunque ya se conocían de antes.
Esa noche, la pasó en casa de Flávia, se pusieron al día, con sus ultimas novedades y un montón de paridas más, pasaron la noche jugando al pictonari, tweest y a las cartas, lo de siempre, y como no, por la mañana estaban agotadas, lo que conllevó a que durmiesen hasta las 1, 2 de la tarde. Después de comer, llamó a su madre y la avisó de que iría para casa de Diogo.
-Hola Marie.
-El niño Diogo está en el estudio.
Subió al segundo piso y después unas pequeñas escaleras que llevaban a una especie de desván insonorizado, donde estaban Diogo, Jhonny, y André.
Donde estaba sentado André, delante de la batería, debería de estar Gabi, pero desde que se enfadó que Diogo, no volvieron a tocar juntos. Porque tocaban? No, no eran un grupo ni nada de eso, es cierto que Diogo tocaba muy bien la guitarra, bastante bien hasta se podría decir que lo controlaba, y Gabi tocaba la batería de cine, pero lo hacían para divertirse, pura diversión. Pero hoy no era Diogo quien tocaba la preciosa guitarra rojo fuego, era Jhonny. Diogo estaba en el teclado.
-Vaya, no sabia que sabias tocar la guitarra pitipiti!
-Hola pitupitu.
La broma del pitipiti y pitupitu, había surgido el día en que se conocieron pero no os podría contar con exactitud como fue, pero os puedo decir que por la mañana Leila le había escrito a Jhonny en el brazo pitipiti y el en el suyo pitupitu.
-Desde cuando la tocas?
-Me lo enseñó mi padre cuando era aun muy pequeño.
-Vaya, mola mucho.
-A Leila, le parece sexy que un chico toque la guitarra. Así me la enamoré yo.
La abrazó con ternura, y le dio un beso en la mejilla.
-Y si vamos para el salón?
-Le pediré a Maria que prepare algo!
Y ahí pasaron toda la tarde, a base de coca-colas y bizcochitos echos por Maria. Leila le ayudó varias veces.
Los padres de Diogo no pasaron ni un dia por allí.
-Y tus padres?
-Se fueron de viaje, no te lo conté?
-Ostras es cierto.
André se despertó de la inopia cuando escuchó que los padres de Diogo no estaban.
-Habrá fiesta hoy no?
-Este finde le toca a mi hermano, pero el próximo te puedo asegurar que sí.
Leila sabia a que tipo de fiestas se referían, y la idea no le gustaba nada, pero nada nada. Y se dio cuenta enseguida de porque Diogo no había cogido ese fin de semana para esa fiesta, porque estaba Leila, y el próximo finde no estaría para ver la mierda de fiesta que iban a hacer. Le daban arcadas solo de pensarlo.
-Y hoy que hacemos? - cambió Leila de tema.
-Hoy hay una fiesta en la playa y estaba pensando en que pudríamos ir todos.
-Claro Jhonny, si con ese todos, te refieres a Carla.
-Qué?
-Vamos que se nota que te gusta.
-No me gusta.
-Claro que no, claro que no.
-Que yo solo tengo ojitos para ti preciosa.
-Cuidado Jhonny que Leila ya tiene a Gabi. - cuando lo dijo, Diogo clavó la mirada en el suelo.
-A que viene eso Diogo? Yo y Gabi hemos cortado.
-Pero os queréis, le sigues queriendo, yo lo sé.
Por la noche salieron, Leila llevaba el bañador azul, un pantalón corto y sudadera azul que le tapaba solo hasta la mitad de la barriga, porque? porque era verano casi, hacia muchísima calor, y la mayoría de la gente iría en bikini. Bebió, bailó, saltó, se tiró por la arena, intentó jugar al voley con Carla, se bañaron en el agua fría del mar, se tumbaron en las toallas, y bebieron y bebieron y bailaron bebiendo, al ritmo de la musica
-No bebas tanto que es malo.
-Que más da Leila, es Viernes.
martes, 13 de diciembre de 2011
Incógnitas.
Cuando estaban a punto de llegar a la parada de autobús, donde se separarian Leila recibió un mensaje de Jhonny.
"No puedo entretenerle más, quiere salir ya de casa"
"Tio, estamos bajando del autobús, 5 minutos más"
"Que coño quieres que haga xD"
"Ve al baño--' "
"Eres lista carajo"
" :) "
El bus se paró, Leila se despidió con dos besos a cada uno, y se marchó con Carla, bajaron corriendo, y subieron toda la tremenda, pero tremenda eh , de cuesta corriendo, llegaron arriba agotadas, pero eso no las hizo parar, siguieron corriendo. Llegarón a la puerta de casa de Diogo, timbraron, abrió Maria. Leila recuerda la forma en la que sonrió al verlas a las dos agotadas de tanto correr, rojas, y la frente sudada.
-Que sepas .....que ....te odio... Mucho. -Carla se agarraba a las paredes para caminar.
-Hola Marie.
-Hola Srta.Andreia. Que tal el viaje?
-No me quejo.
Se metieron dientro de la clase, fueron directas al salón de siempre, se sentaron jadeantes en el sofá blanco. Pasado muy poco tiempo entraron Jhonny con Diogo de tras.
-Hola chicos - saludó Carla
-Sí bien, vamos a casa de Leila, te vienes?
-Oh sí claro, a mi casa, fijo que estoy allí, os espero aquí vale?
Carla se levantó del sofá mientras Leila se cruzaba de piernas, Jhonny se rió y Diogo se abalanzó sobre ella.
-Por qué no me avisaste?
La estaba ahogando, la había aplastado contra el sofá, no tubo tiempo de escapar, solo de encogerse lo máximo que pudo para que no le hiciera daño, pero se ahogaba con sus propios brazos que los tenia delante de la cara. Por fin Diogo se apartó un poco.
-Ya te vale no? Casi me matas!
-Si sabes que no seria capaz de hacer eso, con lo que te quiero.
-Te quiero? Perdona? Tu me amas.
-Sí tienes razón, con lo que te amo.
Le dio un beso corto en los labios, un pequeño roce, y se apartó al segundo, volviéndose frió.
-Lo siento.
-Ven aquí.
Le agarró por la camisa y tiró de ella, abrazándole con fuerza.
-Me parece un tontería que me pidas perdón - le susurró Leila al oído.
-Tengo que contarte algo interesante.
Sonrió y se apartó.
-Chicos vamos a la playa? Hace calor.
-Enserio? No tengo bikini ni nada aqui.
-A Jhonny le puedo dejar yo uno. Y Leila tiene unos cuantos en mi habitación.
Nos cambiamos rápido y nos fuimos para la playa, lo que era una tontería sí, en poco tiempo empezaría a oscurecer, y el sol se ocultaría, pero tampoco es que fuéramos a tomar el sol, simplemente a hacer tonterías como un grupo de gilipollas que les gusta hacer gilipolleces.
Cuando se tumbaron en la arena, sin quitar la ropa ni nada, Carla y Jhonny se pusieron a hablar de una serie de televisión, mientras Leila y Diogo, se miraban muy seriamente. No se, si se suponía que se estaban leyendo la mente o algo, pero no funcionaba.
-Te acuerdas como empezó todo? Fue aquí.
-Sí.
-Te arrepientes?
-Que? No, jamás, es algo que repetiría, ese día, podría ser el único en mi vida.
Se quedaron en silencio. Carla se dio cuenta de lo que hablaron y se fueron a dar un paseo.
-Porque lo me lo preguntas? Te arrepientes tu?
-No.
-Entonces?
La ignoró completamente.
-Dime algo, Diogo.
-Te quiero pequeña.
-Yo también.
No insistió más, sabia que llegado el momento el le explicaría el porque de todo aquello, porque estaba tan misterioso, y porque le había hecho ese tipo de preguntas. Ese tarde no le sacaría nada más, quizás por la noche... quizás, solo quizás.
Se fue, necesitaba estar sola, la pregunta de "te arrepientes" le había dejado completamente confusa eso sumado a que le había dado un beso y se había apartado, sumado a que tenia algo interesante que contar. Demasiadas emociones para tan solo una tarde.
"No puedo entretenerle más, quiere salir ya de casa"
"Tio, estamos bajando del autobús, 5 minutos más"
"Que coño quieres que haga xD"
"Ve al baño--' "
"Eres lista carajo"
" :) "
El bus se paró, Leila se despidió con dos besos a cada uno, y se marchó con Carla, bajaron corriendo, y subieron toda la tremenda, pero tremenda eh , de cuesta corriendo, llegaron arriba agotadas, pero eso no las hizo parar, siguieron corriendo. Llegarón a la puerta de casa de Diogo, timbraron, abrió Maria. Leila recuerda la forma en la que sonrió al verlas a las dos agotadas de tanto correr, rojas, y la frente sudada.
-Que sepas .....que ....te odio... Mucho. -Carla se agarraba a las paredes para caminar.
-Hola Marie.
-Hola Srta.Andreia. Que tal el viaje?
-No me quejo.
Se metieron dientro de la clase, fueron directas al salón de siempre, se sentaron jadeantes en el sofá blanco. Pasado muy poco tiempo entraron Jhonny con Diogo de tras.
-Hola chicos - saludó Carla
-Sí bien, vamos a casa de Leila, te vienes?
-Oh sí claro, a mi casa, fijo que estoy allí, os espero aquí vale?
Carla se levantó del sofá mientras Leila se cruzaba de piernas, Jhonny se rió y Diogo se abalanzó sobre ella.
-Por qué no me avisaste?
La estaba ahogando, la había aplastado contra el sofá, no tubo tiempo de escapar, solo de encogerse lo máximo que pudo para que no le hiciera daño, pero se ahogaba con sus propios brazos que los tenia delante de la cara. Por fin Diogo se apartó un poco.
-Ya te vale no? Casi me matas!
-Si sabes que no seria capaz de hacer eso, con lo que te quiero.
-Te quiero? Perdona? Tu me amas.
-Sí tienes razón, con lo que te amo.
Le dio un beso corto en los labios, un pequeño roce, y se apartó al segundo, volviéndose frió.
-Lo siento.
-Ven aquí.
Le agarró por la camisa y tiró de ella, abrazándole con fuerza.
-Me parece un tontería que me pidas perdón - le susurró Leila al oído.
-Tengo que contarte algo interesante.
Sonrió y se apartó.
-Chicos vamos a la playa? Hace calor.
-Enserio? No tengo bikini ni nada aqui.
-A Jhonny le puedo dejar yo uno. Y Leila tiene unos cuantos en mi habitación.
Nos cambiamos rápido y nos fuimos para la playa, lo que era una tontería sí, en poco tiempo empezaría a oscurecer, y el sol se ocultaría, pero tampoco es que fuéramos a tomar el sol, simplemente a hacer tonterías como un grupo de gilipollas que les gusta hacer gilipolleces.
Cuando se tumbaron en la arena, sin quitar la ropa ni nada, Carla y Jhonny se pusieron a hablar de una serie de televisión, mientras Leila y Diogo, se miraban muy seriamente. No se, si se suponía que se estaban leyendo la mente o algo, pero no funcionaba.
-Te acuerdas como empezó todo? Fue aquí.
-Sí.
-Te arrepientes?
-Que? No, jamás, es algo que repetiría, ese día, podría ser el único en mi vida.
Se quedaron en silencio. Carla se dio cuenta de lo que hablaron y se fueron a dar un paseo.
-Porque lo me lo preguntas? Te arrepientes tu?
-No.
-Entonces?
La ignoró completamente.
-Dime algo, Diogo.
-Te quiero pequeña.
-Yo también.
No insistió más, sabia que llegado el momento el le explicaría el porque de todo aquello, porque estaba tan misterioso, y porque le había hecho ese tipo de preguntas. Ese tarde no le sacaría nada más, quizás por la noche... quizás, solo quizás.
Se fue, necesitaba estar sola, la pregunta de "te arrepientes" le había dejado completamente confusa eso sumado a que le había dado un beso y se había apartado, sumado a que tenia algo interesante que contar. Demasiadas emociones para tan solo una tarde.
lunes, 12 de diciembre de 2011
El bus de las 6..
-Me cago en su puta madre.
-Eh, Leila, tranquila
-Sí me pongo a correr me dará tiempo?
-Probablemente sí, pero teniendo en cuenta que no puedes para de correr...
-AYÚDAME A PENSAR CARAJO !
-Tía, mobil, llamar...
-Se supone que es una sorpresa imbécil.
-A Jhonny capulla, quedaron de encontrarse en casa de Diogo para después ir para la tuya!
Leila, cogió el mobil, se le cayó al suelo, un niño de 5º se rió. Carla lo amenazó, partiendose la goma tambien, la cara que estaria poniendo Leila, tenia que ser graciosa. Para empezar se sentía roja como un puto tomate, jadeaba exageradamente y no controlaba las manos, los dedos le iban por libre.
Por fin conseguió llamar a Jhonny.
-Pitupitu. - se escuchó del otro lado del teléfono.
-Pitipiti
-Que pasó? Ya llegaste?
-Sí hace tiempo, iba a darle una sorpresa a Diogo, pero se nos acaba de escapar el puto autobús.
-Y que quieres que haga? - rió
-Pues mantenerlo ocupado durante un rato, mientras esperamos al bus de las 6?
-Eso seria...
-45 minutos sí.
-Ya veré lo que puedo hacer.
-Dios te adoro.
-Ya me lo recompensaras.
-Lo que sea.
-Enserio?
-Cuidadito con lo que pides.
Leila colgó, pero a los dos segundos recibió una mensaje suyo:
"Te iba a pedir una piscina de chocolate"
Se rió, esa sonrisa tonta que aveces te sale cuando estas mirando algo gracioso en el ordenador, o cuando vas por la calle y de repente te recuerdas de algo o de un momento que te hizo gracia, y te ríes solo, sin motivo, bueno tiene un motivo, pero los demás no lo saben, y muchas veces te sientes idiota al segundo después y te pones seria? Sabéis de que sonrisa habló? Pues ese tipo de sonrisa se le formó en su cara. Aunque nunca llegué a saber si fue ese tipo de sonrisa, o la sonrisa de : me estoy enamorando. Pero, en este momento de la historia eso seria adelantar acontecimientos, dejemoslo en que fue una sonrisa tonta.
Mientras tenia que esperar, bajaran hasta el quiosco y recargaron el mobil de Leila. Cuando recibió el mensaje de que el tiempo de mensajes gratis se prolongaba, le mandó uno a Gabi.
"Que me quieres?"
No tubo que esperar mucho tiempo para leer la contestación.
"No, estoy en la puerta con Carla"
"Vas en el bus de las 6?"
"Sí..."
"Ven a verme, por favor"
"No quiero dejar a Carla sola"
"Por favor, estoy detrás del gimnasio con los chicos."
Leila, le enseñó la conversación a Carla, esta sonrió y le dijo que se fuera, ella se quedaría hablando con el portero friki que en vez de fijarse en quien sale y entra se ponía a viciar a guerras tribales, como no, usaba gafas, lo que no era de extrañar, tanto tiempo pegado a una pantalla de ordenador, con los ojos como platos normal que le afectara a la vista.
Miró el reloj, quedaba poco para que fueran las 6 y quería estar en la puerta antes, para poder escoger un buen sitio, o tendría que estar de pie y como que no le agradaba nada la idea. Leila corrió, subió toda la rampa que llevaba desde la puerta naranja del instituto hasta el gimnasio y se dirigió a la parte de atrás, donde mas de una vez, lo había ido a buscar en otros tiempo, que quedaban ya lejos. Y allí lo encontró, en las escaleras que daban a una puerta pequeña por donde se iba al campo de fútbol, sentad o con los demás. Estaba tan guapo como siempre, con sus preciosos rizos, y jugando con las baquetas.
Cuando la vio se paró, miró al suelo, mientras un amigo suyo, le despeinaba los rizos, como siempre se lo hacían cuando iba a buscarle. Cogió la mochila negra, la colocó al hombro derecho, dejando que la mochila se cayera desequilibrada por mitad de la espalda, sonrió mientras bajaba las escaleras, la miró, ella no pudo evitar sonreír y sentirse incomoda con la situación y a la vez idiota. Se acercó a ella.
-Cada día estás mas alto.
-Y yo creía que no ibas a venir.
Se quedaron en silencio mientras volvían a bajar, se sentaron en un banco de piedra. Leila de piernas cruzadas para mirarle. Gabi jugando con las baquetas.
-No sé como empezar - dijo al fin.
-Por el principio.
-No soy capaz, no me sale...
Leila cogió el mobil, y le mandó un mensaje:
"Vamos... yo sé que puedes."
"Que lo siento joder, siento aver sido un imbécil, a comportarme como un imbécil, siento que no pueda olvidar , lo siento pero por mucho que intente y que el tiempo pase no me sales de la cabeza, por mucho que tenga mi vida aquí y tu allí, nunca me olvidaré de ti, y seras tu siempre. todos los putos días miro las fotos y me duele ver la foto en la que estas sentada en mi colo, fue la foto de despedida, la ultima de todas. te echo de menos, echo de menos que me digas : Te quiero Sr.Pereira"
-Tan difícil fue?
-Así todo es más fácil, pero quería decírtelo a la cara. Un día lo haré.
-Vayámonos, son las 6.
Ella quería decirle algo, después de aquello quería decirle algo, pero tenia miedo, sí miedo, a que ya no fuera lo mismo, a que nada fuera como antes, a que después de todo, algo cambiara. A parte, ya no sentía lo mismo, le había dolido lo que había dicho y ese tipo de heridas dejaba marca.
Se dejó abrazar por el mientras entraban en el autobús junto con Carla, en los últimos bancos. Era todo como antes, los tres juntos un viernes por la tarde volviendo hacia casa. El autobús de las 6 era el momento donde todos se juntaban, y volvían a casa juntos, ya que aparte de Carla, Leila y Flávia, los demás estaban en clases separadas. Y como siempre, Leila y Gabi se olvidaron completamente de que el ambiente entre ellos dos estaba tenso y hablaron entre todos como si nada,.. Y eso era el autobús de las 6.
-Eh, Leila, tranquila
-Sí me pongo a correr me dará tiempo?
-Probablemente sí, pero teniendo en cuenta que no puedes para de correr...
-AYÚDAME A PENSAR CARAJO !
-Tía, mobil, llamar...
-Se supone que es una sorpresa imbécil.
-A Jhonny capulla, quedaron de encontrarse en casa de Diogo para después ir para la tuya!
Leila, cogió el mobil, se le cayó al suelo, un niño de 5º se rió. Carla lo amenazó, partiendose la goma tambien, la cara que estaria poniendo Leila, tenia que ser graciosa. Para empezar se sentía roja como un puto tomate, jadeaba exageradamente y no controlaba las manos, los dedos le iban por libre.
Por fin conseguió llamar a Jhonny.
-Pitupitu. - se escuchó del otro lado del teléfono.
-Pitipiti
-Que pasó? Ya llegaste?
-Sí hace tiempo, iba a darle una sorpresa a Diogo, pero se nos acaba de escapar el puto autobús.
-Y que quieres que haga? - rió
-Pues mantenerlo ocupado durante un rato, mientras esperamos al bus de las 6?
-Eso seria...
-45 minutos sí.
-Ya veré lo que puedo hacer.
-Dios te adoro.
-Ya me lo recompensaras.
-Lo que sea.
-Enserio?
-Cuidadito con lo que pides.
Leila colgó, pero a los dos segundos recibió una mensaje suyo:
"Te iba a pedir una piscina de chocolate"
Se rió, esa sonrisa tonta que aveces te sale cuando estas mirando algo gracioso en el ordenador, o cuando vas por la calle y de repente te recuerdas de algo o de un momento que te hizo gracia, y te ríes solo, sin motivo, bueno tiene un motivo, pero los demás no lo saben, y muchas veces te sientes idiota al segundo después y te pones seria? Sabéis de que sonrisa habló? Pues ese tipo de sonrisa se le formó en su cara. Aunque nunca llegué a saber si fue ese tipo de sonrisa, o la sonrisa de : me estoy enamorando. Pero, en este momento de la historia eso seria adelantar acontecimientos, dejemoslo en que fue una sonrisa tonta.
Mientras tenia que esperar, bajaran hasta el quiosco y recargaron el mobil de Leila. Cuando recibió el mensaje de que el tiempo de mensajes gratis se prolongaba, le mandó uno a Gabi.
"Que me quieres?"
No tubo que esperar mucho tiempo para leer la contestación.
"No, estoy en la puerta con Carla"
"Vas en el bus de las 6?"
"Sí..."
"Ven a verme, por favor"
"No quiero dejar a Carla sola"
"Por favor, estoy detrás del gimnasio con los chicos."
Leila, le enseñó la conversación a Carla, esta sonrió y le dijo que se fuera, ella se quedaría hablando con el portero friki que en vez de fijarse en quien sale y entra se ponía a viciar a guerras tribales, como no, usaba gafas, lo que no era de extrañar, tanto tiempo pegado a una pantalla de ordenador, con los ojos como platos normal que le afectara a la vista.
Miró el reloj, quedaba poco para que fueran las 6 y quería estar en la puerta antes, para poder escoger un buen sitio, o tendría que estar de pie y como que no le agradaba nada la idea. Leila corrió, subió toda la rampa que llevaba desde la puerta naranja del instituto hasta el gimnasio y se dirigió a la parte de atrás, donde mas de una vez, lo había ido a buscar en otros tiempo, que quedaban ya lejos. Y allí lo encontró, en las escaleras que daban a una puerta pequeña por donde se iba al campo de fútbol, sentad o con los demás. Estaba tan guapo como siempre, con sus preciosos rizos, y jugando con las baquetas.
Cuando la vio se paró, miró al suelo, mientras un amigo suyo, le despeinaba los rizos, como siempre se lo hacían cuando iba a buscarle. Cogió la mochila negra, la colocó al hombro derecho, dejando que la mochila se cayera desequilibrada por mitad de la espalda, sonrió mientras bajaba las escaleras, la miró, ella no pudo evitar sonreír y sentirse incomoda con la situación y a la vez idiota. Se acercó a ella.
-Cada día estás mas alto.
-Y yo creía que no ibas a venir.
Se quedaron en silencio mientras volvían a bajar, se sentaron en un banco de piedra. Leila de piernas cruzadas para mirarle. Gabi jugando con las baquetas.
-No sé como empezar - dijo al fin.
-Por el principio.
-No soy capaz, no me sale...
Leila cogió el mobil, y le mandó un mensaje:
"Vamos... yo sé que puedes."
"Que lo siento joder, siento aver sido un imbécil, a comportarme como un imbécil, siento que no pueda olvidar , lo siento pero por mucho que intente y que el tiempo pase no me sales de la cabeza, por mucho que tenga mi vida aquí y tu allí, nunca me olvidaré de ti, y seras tu siempre. todos los putos días miro las fotos y me duele ver la foto en la que estas sentada en mi colo, fue la foto de despedida, la ultima de todas. te echo de menos, echo de menos que me digas : Te quiero Sr.Pereira"
-Tan difícil fue?
-Así todo es más fácil, pero quería decírtelo a la cara. Un día lo haré.
-Vayámonos, son las 6.
Ella quería decirle algo, después de aquello quería decirle algo, pero tenia miedo, sí miedo, a que ya no fuera lo mismo, a que nada fuera como antes, a que después de todo, algo cambiara. A parte, ya no sentía lo mismo, le había dolido lo que había dicho y ese tipo de heridas dejaba marca.
Se dejó abrazar por el mientras entraban en el autobús junto con Carla, en los últimos bancos. Era todo como antes, los tres juntos un viernes por la tarde volviendo hacia casa. El autobús de las 6 era el momento donde todos se juntaban, y volvían a casa juntos, ya que aparte de Carla, Leila y Flávia, los demás estaban en clases separadas. Y como siempre, Leila y Gabi se olvidaron completamente de que el ambiente entre ellos dos estaba tenso y hablaron entre todos como si nada,.. Y eso era el autobús de las 6.
sábado, 10 de diciembre de 2011
EB 2/3 ...
Quedaba muy poco, el corazón le latía a mil por hora, las piernas le temblaban, la sonrisa tonta de la cara era imposible borrar, y flexionaba los dedos de las manos; Estaba nerviosa. Seria imposible negarlo. Su padre la dejó justo delante de su viejo instituto, sabia las ganas que tenia de volver a ver sus viejos compañeros.
Entró por la puerta de la cafetería, saludó a una poca gente que jugaba al ping.pong y veían la tele, pasó por conserjería, y subió las escaleras que se situaban delante de la zona donde solo estaban los profesores, no sabia que hacer, llamaría a la puerta, a saber si su ex-profesora la dejaría pasar? se quedaría esperando a que sonara el timbre? No sabia que hacer, tenia miedo de que a Paula (su profesora de Portugués) le sentara mal que interrumpiera la clase, pero pensaba que si esperaba un segundo más que fuera iba a explotar.
Solo un escalón más y estaría arriba. Y entonces, la vio tan perfecta como siempre, con su pantalón pitillo negro, las converse blancas que Leila había pintado un día de verano, del año pasado, la camiseta roja que Leila le había regalado, con un pequeño corazón delante. Allí estaba riéndose, y tosiendo como una loca.
-Que pasa que siempre que te veo, te da un ataque?
-LEILA.
Corrió hacía a mí y me abrazó, yo le seguí con gusto, me resbalaban las lagrimas por la mejilla.
-Te eché más de menos puta.
-Anda que yo a ti, Carla.
Sonrió, con esa sonrisa picara que tanto le gustaba a Leila, esa sonrisa de tengo mucho que contarte. Esa sonrisa, que se la sabia de memoria, de tantas veces que se la vio.
La volvió a abrazar con ganas, la echa tanto de menos, la profesora Paula apareció, y dejo pasar a Leila sin problemas, incluso le dijo que la echaba de menos y le dio su correo y su facebook.
-Así no perderemos el contacto, y tu no dejarás de hablar tu idioma, no?
-Me parece perfecto.
Entraran en clase, estaba todo igual que siempre, las mesas la gente, todos estaban sentados como todos los días, mi silla seguía vacía, me alegró ver que Carla seguía sentada en el mismo sitio que antes, justo a mi lado.
Cuando la gente se empezó a dar cuenta de quien entró en clase, la mayoría se levantó a saludar a Leila.
Eran la mejor clase, todos estaban unidos, el problema de uno era el problema de otro. En los recreos todos, completamente todos se sentaban en el banco de la parte de atrás del instituto y hacían tonterías, hablaban y había veces en las que se ponían a jugar al fútbol. Muchas veces, ni todos se llevaban bien, pero nadie se movía de allí, se podían separar y estar en grupos de 4 o 5 personas, pero permanecían unidos a aquel hueco, su sitio.
Paula, puso orden en la clase, y todos se sentaron, Leila, se sentó en su antigua silla al lado de Carla.
-Me gusta saber que no has cambiado de sitio.
-Estas loca? Necesitaba espacio, y dos mesas siempre cunde.
-Eres idiota.
Durante 5 minutos Paula intentó dar clase, pero era imposible, cada segundo un avión de papel volaba hasta la mesa de Leila, con algunos te echaba de menos, unos cuantos que tal te tu vida? y incluso había quien preguntaba si en Ferrol había chicos guapos. Y al darse cuenta de eso, Paulo desistió de su intento de dar clase y les dio la hora libre, se juntaron mesas y se sentaron todos juntos, a hablar, como lo hacían en los recreos.
-Irina, ha dejado de ser gótica.
-Pero que dices subnormal, simplemente dejé de usar tanto negro.
-Pues tus queridos TokioHotel han muerto en un accidente de coche.
-Sí, pues Diana, ha vuelto con Tomás.
-Te perdiste la pedazo caida de Renato ! Mortal
-Sí, mortal el que intentaba hacer.
-Sí y Rita sigue siendo una puta.
Ahí Leila tuvo que intervenir:
-Y cuando dejará de serlo?
Entre risas y cotilleos, se pasaron toda la clase, cuando estaba a punto de tocar, Carla se le acercó al oido de Leila mientras seguían hablando con los demás.
-Ya le has dicho que llegaste?
-Aún no, quiero que sea una sorpresa.
-Pero sabe que llegas hoy.
-Ya, pero no a que hora llego.
Sonó el timbre, Diogo estaría en la otra punta del instituto, los viernes por la tarde tenia gimnasia.
Carla y Leila, salieron corriendo por el instituto, había amigos de Leila, y incluso primos y primas, que la saludaban pero no había tiempo, tenia que correr, o Diogo se marcharía.
Pero en algún momento mientras corrían pasaron por Gabi, que agarro a Leila por un brazo y tiró de ella.
-Tenemos que hablar.
-Ahora no puedo Gabriel, tengo que ir a por Diogo, o se irá.
-Porque siempre sales corriendo atrás suya.
-Gabi no tengo tiempo para esto.
-Que pasa? Ya no me llamas Sr.Pereira?
-Por favor que no me da tiempo, hablamos mañana.
-Ahora.
-Mas tarde, cuando recargue el mobil, te mandaré un mensaje.
-Me lo prometes.
-Sí.
Le dio un beso en la frente, y la dejó marchar, pero justo cuando llegaron el autobús A.V. Minho se marcho delante de sus narices.
Entró por la puerta de la cafetería, saludó a una poca gente que jugaba al ping.pong y veían la tele, pasó por conserjería, y subió las escaleras que se situaban delante de la zona donde solo estaban los profesores, no sabia que hacer, llamaría a la puerta, a saber si su ex-profesora la dejaría pasar? se quedaría esperando a que sonara el timbre? No sabia que hacer, tenia miedo de que a Paula (su profesora de Portugués) le sentara mal que interrumpiera la clase, pero pensaba que si esperaba un segundo más que fuera iba a explotar.
Solo un escalón más y estaría arriba. Y entonces, la vio tan perfecta como siempre, con su pantalón pitillo negro, las converse blancas que Leila había pintado un día de verano, del año pasado, la camiseta roja que Leila le había regalado, con un pequeño corazón delante. Allí estaba riéndose, y tosiendo como una loca.
-Que pasa que siempre que te veo, te da un ataque?
-LEILA.
Corrió hacía a mí y me abrazó, yo le seguí con gusto, me resbalaban las lagrimas por la mejilla.
-Te eché más de menos puta.
-Anda que yo a ti, Carla.
Sonrió, con esa sonrisa picara que tanto le gustaba a Leila, esa sonrisa de tengo mucho que contarte. Esa sonrisa, que se la sabia de memoria, de tantas veces que se la vio.
La volvió a abrazar con ganas, la echa tanto de menos, la profesora Paula apareció, y dejo pasar a Leila sin problemas, incluso le dijo que la echaba de menos y le dio su correo y su facebook.
-Así no perderemos el contacto, y tu no dejarás de hablar tu idioma, no?
-Me parece perfecto.
Entraran en clase, estaba todo igual que siempre, las mesas la gente, todos estaban sentados como todos los días, mi silla seguía vacía, me alegró ver que Carla seguía sentada en el mismo sitio que antes, justo a mi lado.
Cuando la gente se empezó a dar cuenta de quien entró en clase, la mayoría se levantó a saludar a Leila.
Eran la mejor clase, todos estaban unidos, el problema de uno era el problema de otro. En los recreos todos, completamente todos se sentaban en el banco de la parte de atrás del instituto y hacían tonterías, hablaban y había veces en las que se ponían a jugar al fútbol. Muchas veces, ni todos se llevaban bien, pero nadie se movía de allí, se podían separar y estar en grupos de 4 o 5 personas, pero permanecían unidos a aquel hueco, su sitio.
Paula, puso orden en la clase, y todos se sentaron, Leila, se sentó en su antigua silla al lado de Carla.
-Me gusta saber que no has cambiado de sitio.
-Estas loca? Necesitaba espacio, y dos mesas siempre cunde.
-Eres idiota.
Durante 5 minutos Paula intentó dar clase, pero era imposible, cada segundo un avión de papel volaba hasta la mesa de Leila, con algunos te echaba de menos, unos cuantos que tal te tu vida? y incluso había quien preguntaba si en Ferrol había chicos guapos. Y al darse cuenta de eso, Paulo desistió de su intento de dar clase y les dio la hora libre, se juntaron mesas y se sentaron todos juntos, a hablar, como lo hacían en los recreos.
-Irina, ha dejado de ser gótica.
-Pero que dices subnormal, simplemente dejé de usar tanto negro.
-Pues tus queridos TokioHotel han muerto en un accidente de coche.
-Sí, pues Diana, ha vuelto con Tomás.
-Te perdiste la pedazo caida de Renato ! Mortal
-Sí, mortal el que intentaba hacer.
-Sí y Rita sigue siendo una puta.
Ahí Leila tuvo que intervenir:
-Y cuando dejará de serlo?
Entre risas y cotilleos, se pasaron toda la clase, cuando estaba a punto de tocar, Carla se le acercó al oido de Leila mientras seguían hablando con los demás.
-Ya le has dicho que llegaste?
-Aún no, quiero que sea una sorpresa.
-Pero sabe que llegas hoy.
-Ya, pero no a que hora llego.
Sonó el timbre, Diogo estaría en la otra punta del instituto, los viernes por la tarde tenia gimnasia.
Carla y Leila, salieron corriendo por el instituto, había amigos de Leila, y incluso primos y primas, que la saludaban pero no había tiempo, tenia que correr, o Diogo se marcharía.
Pero en algún momento mientras corrían pasaron por Gabi, que agarro a Leila por un brazo y tiró de ella.
-Tenemos que hablar.
-Ahora no puedo Gabriel, tengo que ir a por Diogo, o se irá.
-Porque siempre sales corriendo atrás suya.
-Gabi no tengo tiempo para esto.
-Que pasa? Ya no me llamas Sr.Pereira?
-Por favor que no me da tiempo, hablamos mañana.
-Ahora.
-Mas tarde, cuando recargue el mobil, te mandaré un mensaje.
-Me lo prometes.
-Sí.
Le dio un beso en la frente, y la dejó marchar, pero justo cuando llegaron el autobús A.V. Minho se marcho delante de sus narices.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
De vuelta al presente...
El mensaje de Gabi, la dejo desconcertada, no esperaba ese mensaje después de todo el tiempo que pasó. Después de romper, lo siguió viendo, sí en el instituto, pero era como si no se viesen, Gabi, agachaba la mirada y seguía hablando con su grupito de amigos idiotas, y Leila, lo miraba durante unos segundos y después seguía la conversación con Carla y Diogo. Así que, pensar en que contestarle se tornaba una tarea bastante complicada.
Cogió el mobil le mando un mensaje a Diogo, de que ya había llegado pero que necesitaba descansar, no espero a que el contestara y se tumbó en la cama. Se quedó dormida en segundos.
Se despertó con la llamada de Diogo.
-Siempre jodiéndome el sueño.
-"Piensas en mí demasiado"
-Ostras, Jhonny, y tu con el mobil de Diogo?
-"Nada, estamos en su casa, todos, te echamos de menos".
-Ya, tú el que más verdad? ajaja
-"He de admitir que te cogí cariño, pero tampoco te pases"
-Me adoras y lo sabes.
-"Te paso con Diogo"
-Huyes, no quieres contestarme, eso es toda una declaración de amor.
Leila después de conocer a Jhonny en "la fiesta" en casa de Diogo, lo volvió a ver casi todos los dias por la tarde. Hacian bromas idiotas, y se metían el uno con el otro. Sí Jhonny le soltaba una bastada, pues Leila, soltaba una aun peor. Y así se podían pasar todo el día, incluso de mandaban mensajes durante horas hablando de tonterías.
-"Hola preciosa"
-Te echo de menos ya, puf, no me imaginaba que un día nos separarían.
-"Que pensabas que seria uno, hasta que la muerte nos separe? Para eso esta el matrimonio"
-Pues habrá que casarse.
-"Y tener muchos hijitos"
-Pijos no.
-"Serán macarros. Les enseñaría como es la vida."
-Nada de drogas.
Y con eso la conversación se volvía fría repentinamente. Después de hablar con Diogo, habló con Carla, Flávia, Marta,Diana, Natalia, Bruno. Y después colgó, cenó y se fue a dormir.
Los días siguientes, pasaran de forma monótona, cogía las llaves de casa, y salí por la zona, "A descubrir Ferrol" decía, y volvía una o dos horas después y siempre venia con un lado positivo y un lado negativo de la ciudad.
-Lo bueno es que tienes Bershka ay Pull cerca, pero me agobia la gente.
-Lo bueno es que hay bastantes parques, pero los niños son un coñazo.
-Lo bueno es que tiene buenas vistas, pero hay cada flipao.
Y así todos los días. Había días, en los que se paraba en un quiosco y se compraba la super pop o la bravo, incluso uno que otra revista de sudoko, que le encantaban.
Ella no se lo podia creer, era todo bastante bonito, sí, era una ciudad bonita, pero no conocia a nadie, y todo la gente que pasaba por su lado se lo recordaba, le recordaban que estaba sola, que no tenia a quien contar lo que le estaba pasando, no tenia con quien ir a la playa, ni con quien pasar los míticos sábados en el parque o paseando por las calles. Cada día lo echaba más de menos, lo bueno era que día sí, día no, hablaba con Diogo, y el la ponía al tanto de las novedades.
-Tengo una guitarra nueva en mi habitación. Te echamos de menos. Carla se lió ayer con Miguel. Bruno rompió con Leticia pero después volvieron. Ayer vi a Gabi mal. Te echamos de menos.Leticia se cayo de las escaleras, se le rompió un tacón. Jhonny habla mucho de ti, dice que eres maja. Te echamos de menos. Mis padres se fueron de viaje, solo vuelven a finales de verano. Estamos solos en casa. Fiestas. Te echo de menos.
Pero eso no llegaba, sentarse en el sofá y ver la tele, era lo único que le hacia perder la noción del tiempo. Había una serie en particular que le llamo la atención, Física o Química, parecía graciosa, pero ya iba por la mitad de la 1 o segunda temporada, se parecía bastante a la que veía con Diogo todos los días en su casa, pero la diferencia era que esta solo daba una vez a la semana y la que ellos veían, daba todos los días, dos capítulos a las 7 de la tarde.
Quedaba una semana para volver a visitar a sus amigos, y las ideas para pasar el tiempo se estaban agotando, así que su hermano tubo la brillante idea de comprarse una baraja de cartas. Se metieron en la papelería Cortizas y la chica fue bastante simpática, esa noche, ya tenían algo divertido que hacer.
Se sentaran en la habitación que tenia vistas a la calle, la primera de la casa. Su hermano estaba sentado en la cama y ella en el suelo, siempre le fue mas cómodo. Pedro, siempre le ganaba jugase a lo que jugasen. Pero una vez le gano Leila.
-Chupaste. Já !
-Mierda. - le dio dos puñetazos a la pared. Un perro empezó a ladrar.
Pedro se encogió en su sitio. Y Leila se levantó del susto y se metió detrás de la puerta. Las cartas se cayeron al suelo.
-Yo no hice nada, yo no hice nada. - se lo decía a la parede.
Después de eso, no pudieron evitar reírse, la escena vista de fuera, fue bastante cómica, lo interesante de todo, es que jamas vieron al perro, y no lo volvieron a escuchar. La duda de de donde salió, el perro, es algo que aun hoy no la resolvieron.
Muy lentamente, llego por fin el viernes, las maletas llevaban echas desde el miércoles por la mañana, deshechas el jueves por la noches, y rehechas el Viernes al medio día. En el aire se podía respirar las ansias de volver, los nervios a flor de piel, y las sonrisas en la cara, a las 2 y media ya estábamos saliendo de casa. Destino : a nuestro pequeño pueblo.Leila no podía dormir, lo intentaba pero no podía, se maravillaba por la belleza del paisaje que en el camino que había echo hace dos semanas no había mirado. De repente, todo había vuelto a tener color. 1 hora más y ya estaría en casa. No podía borrar esa enorme sonrisa que tenia en la cara, se sentía como una niña pequeña con un juguete nuevo.
Cogió el mobil le mando un mensaje a Diogo, de que ya había llegado pero que necesitaba descansar, no espero a que el contestara y se tumbó en la cama. Se quedó dormida en segundos.
Se despertó con la llamada de Diogo.
-Siempre jodiéndome el sueño.
-"Piensas en mí demasiado"
-Ostras, Jhonny, y tu con el mobil de Diogo?
-"Nada, estamos en su casa, todos, te echamos de menos".
-Ya, tú el que más verdad? ajaja
-"He de admitir que te cogí cariño, pero tampoco te pases"
-Me adoras y lo sabes.
-"Te paso con Diogo"
-Huyes, no quieres contestarme, eso es toda una declaración de amor.
Leila después de conocer a Jhonny en "la fiesta" en casa de Diogo, lo volvió a ver casi todos los dias por la tarde. Hacian bromas idiotas, y se metían el uno con el otro. Sí Jhonny le soltaba una bastada, pues Leila, soltaba una aun peor. Y así se podían pasar todo el día, incluso de mandaban mensajes durante horas hablando de tonterías.
-"Hola preciosa"
-Te echo de menos ya, puf, no me imaginaba que un día nos separarían.
-"Que pensabas que seria uno, hasta que la muerte nos separe? Para eso esta el matrimonio"
-Pues habrá que casarse.
-"Y tener muchos hijitos"
-Pijos no.
-"Serán macarros. Les enseñaría como es la vida."
-Nada de drogas.
Y con eso la conversación se volvía fría repentinamente. Después de hablar con Diogo, habló con Carla, Flávia, Marta,Diana, Natalia, Bruno. Y después colgó, cenó y se fue a dormir.
Los días siguientes, pasaran de forma monótona, cogía las llaves de casa, y salí por la zona, "A descubrir Ferrol" decía, y volvía una o dos horas después y siempre venia con un lado positivo y un lado negativo de la ciudad.
-Lo bueno es que tienes Bershka ay Pull cerca, pero me agobia la gente.
-Lo bueno es que hay bastantes parques, pero los niños son un coñazo.
-Lo bueno es que tiene buenas vistas, pero hay cada flipao.
Y así todos los días. Había días, en los que se paraba en un quiosco y se compraba la super pop o la bravo, incluso uno que otra revista de sudoko, que le encantaban.
Ella no se lo podia creer, era todo bastante bonito, sí, era una ciudad bonita, pero no conocia a nadie, y todo la gente que pasaba por su lado se lo recordaba, le recordaban que estaba sola, que no tenia a quien contar lo que le estaba pasando, no tenia con quien ir a la playa, ni con quien pasar los míticos sábados en el parque o paseando por las calles. Cada día lo echaba más de menos, lo bueno era que día sí, día no, hablaba con Diogo, y el la ponía al tanto de las novedades.
-Tengo una guitarra nueva en mi habitación. Te echamos de menos. Carla se lió ayer con Miguel. Bruno rompió con Leticia pero después volvieron. Ayer vi a Gabi mal. Te echamos de menos.Leticia se cayo de las escaleras, se le rompió un tacón. Jhonny habla mucho de ti, dice que eres maja. Te echamos de menos. Mis padres se fueron de viaje, solo vuelven a finales de verano. Estamos solos en casa. Fiestas. Te echo de menos.
Pero eso no llegaba, sentarse en el sofá y ver la tele, era lo único que le hacia perder la noción del tiempo. Había una serie en particular que le llamo la atención, Física o Química, parecía graciosa, pero ya iba por la mitad de la 1 o segunda temporada, se parecía bastante a la que veía con Diogo todos los días en su casa, pero la diferencia era que esta solo daba una vez a la semana y la que ellos veían, daba todos los días, dos capítulos a las 7 de la tarde.
Quedaba una semana para volver a visitar a sus amigos, y las ideas para pasar el tiempo se estaban agotando, así que su hermano tubo la brillante idea de comprarse una baraja de cartas. Se metieron en la papelería Cortizas y la chica fue bastante simpática, esa noche, ya tenían algo divertido que hacer.
Se sentaran en la habitación que tenia vistas a la calle, la primera de la casa. Su hermano estaba sentado en la cama y ella en el suelo, siempre le fue mas cómodo. Pedro, siempre le ganaba jugase a lo que jugasen. Pero una vez le gano Leila.
-Chupaste. Já !
-Mierda. - le dio dos puñetazos a la pared. Un perro empezó a ladrar.
Pedro se encogió en su sitio. Y Leila se levantó del susto y se metió detrás de la puerta. Las cartas se cayeron al suelo.
-Yo no hice nada, yo no hice nada. - se lo decía a la parede.
Después de eso, no pudieron evitar reírse, la escena vista de fuera, fue bastante cómica, lo interesante de todo, es que jamas vieron al perro, y no lo volvieron a escuchar. La duda de de donde salió, el perro, es algo que aun hoy no la resolvieron.
Muy lentamente, llego por fin el viernes, las maletas llevaban echas desde el miércoles por la mañana, deshechas el jueves por la noches, y rehechas el Viernes al medio día. En el aire se podía respirar las ansias de volver, los nervios a flor de piel, y las sonrisas en la cara, a las 2 y media ya estábamos saliendo de casa. Destino : a nuestro pequeño pueblo.Leila no podía dormir, lo intentaba pero no podía, se maravillaba por la belleza del paisaje que en el camino que había echo hace dos semanas no había mirado. De repente, todo había vuelto a tener color. 1 hora más y ya estaría en casa. No podía borrar esa enorme sonrisa que tenia en la cara, se sentía como una niña pequeña con un juguete nuevo.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Mas de lo mismo ...
-Mejor no comento, porque sí no me voy a enfadar.
Todos en el salón se giraron para mirar a Leila, nadie dijo nada, Carla y Diogo, bajaron la cabeza en forma de disculpa, Bruno la miró fijamente y Leticia, se agachó en la mesa y se esnifó una raya de cocaína.
-No hay nada mejor que esto.
-Eso dicen, a las putas les encanta lo blanco.
Leila, le guiñó el ojo y se sentó en el sofá en medio de Carla, a la izquierda, y Diogo, a la derecha. Al lado de Diogo estaba sentado el chico que no conocía.
-Quizás esta puta te arranque un diente.
-Oh bien, ya vas admitiendo lo que eres. Es un gran paso.´
Leila, que iba descalza, subió los pies y los apoyó en las piernas de Diogo, que soltó una carcajada interna y clavó la mirada en el suelo, Carla y el otro chico no dijeron nada, pero se aguantaron la risa.
Cuando Leila levantó la mirada para encarar a Leticia, esta la miraba fijamente; Leila sonrió, y eso provocó a Leticia que se levantó del sofá.
-Bruno dile algo.
-Que coño quieres que le diga, ha estado bien.
-Que? Eres mi novio me tienes que defender.
-Tú te lo has buscado, no yo.
-Vale, muy bien, pues cuando te decidas a comportarte como un verdadero novio me llamas.
Cogió su abrigo y su bolsa y salió corriendo del salón sin decir ni una palabras más. Se escuchó un portazo, silencio, y unos segundos después Diogo y Carla se echaron a reír como locos.
-Por fin, creía que no se iría nunca.
-Eh contrólate un poco Carla, que es la novia de mi hermano.
-Sí tu hermano solo la quiere para follar, todos sabemos eso.
Bruno se rió y Leila no pudo evitar levantarse y chocarle los cincos al chico que no conocía.
-Solo tengo a decir, que ya me caes bien.
Se río.
-Me llamo Jhonny. Es un placer conocerte al fin. Diogo me habla mucho de ti.
-Oh, eres el famoso Jhonny, también me habló bastante de ti.
-No le creas nada, es todo mentira.
Leila, se rió y se volvió a sentarse junto a sus mejores amigos.
Bruno se metió dos rayas de coca, y se marchó a la habitación, pero antes de irse, miró a Leila:
-Quieres, invito yo.
-No, no quiere.
La voz de Diogo, sonó fría y autoritaria.
Cuando Bruno se fue, Leila estaba enfadada con aquel comentario.
-No pensaba hacerlo, me da asco incluso veros hacer eso.
Durante la noche, lo único que hicieron fue esnifar, menos Diogo, se controló, porque Leila estaba delante, sabia que no le gustaba ver a su amigo hacer eso, y no quería decepcionarla, ella lo agradeció, no quería enfadarse con él, esa noche, ya estaba lo suficiente dolorida.
Leila, miraba a Carla, con cara de pánico, tenia las pupilas muy dilatadas, roja, pasó de tener frió a arder en calor, se comportaba como una loca, le dio la play con el mando del reproductor de música y subió al tope la música. Como no, AC/DC. Y empezó a saltar, le caían gotas de sudor por la cara. Jhonny se reía locamente, Diogo, miraba la mesa donde aun quedaban tres rayas, que seria para él. Leila se dio cuenta de ello pero tampoco quería dejarle que lo hiciera, pero se sentía culpable, porque si ella no estuviera, el se iba a divertir más, aunque eso significaba joderse la salud.
Carla empezó a gritar y mover la cabeza al ritmo de la música.
-Solo le encuentro un lado bueno a esto. Verla hacer el imbécil me hace reír.
-Menos mal que esta habitación esta insonorizada que si no, mis padre iban a flipar de bien.
Jhonny miraba a Leila riéndose, y esta no pudo evitar reírse al ver la cara de idiota que ponía. Carla se acercó al sofá, cuando cambio el CD y empezó a sonar wisin&yandel y su noche de sexo.
-Venga, Leila, baila conmigo. Venga, mírame, vamos a bailar, divirtámonos.
-No tengo ganas.
Diogo, cogió del brazo a Leila, y se la llevó hasta los sofás que estaban en la esquina.
-Me cuentas que te pasó?
-He roto con Gabi, hemos discutido y lo dejé.
La abrazó,no dijo nada mas, las palabras no eran necesarias, el le daba apoyo con tan solo abrazarla, de esa forma le decía todo, que lo sentía, que pasaría, y que la cuidaría y protegería, no hacia falta nada más.
-Porque no me invitaste hoy?
-Sabia que esto no te iba a gustar, y menos lo que pasará despues, mi hermano invitó a unos amigos y van a fumar.´
-Tabaco?
-No. Cuando lleguen tu y yo iremos a la habitación.
-No, nos quedamos, quiero divertirme. No me mires así, no pienso fumar nada.
-No te quiero meter en este mundo.
-No me estas metiendo en nada, porque yo no haré nada, bailaré y beberé chocolate caliente.
-Eso me recuerda que le tengo que pedir a Maria que deje bastante chocolate listo.
Nos reímos.
Cuando llegó Bruno y los amigos, en menos de 5 minutos el salón fue invadido por una espesa nube de humo.
A los 20 minutos Leila ya bailaba como una loca con Carla. Diogo se había colocado de Cocaína. Jhonny se quedó dormido encima de la mesa, los amigos de Bruno se marcharon a la calle con ellos, dejándose atrás la un humo impresionante.
El dolor había pasado, solo había ganas de bailar, de fiesta, de hacer tonterías.
Lo ultimo que recuerda, es haber ido con Diogo a la terraza y este prometerle amistad eterna.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Polvo Blanco
-Puedo preguntar que ha pasado?
En ese momento ya no pudo contener mas las lagrimas, le resbalaban nerviosas por sus mejillas y caían de cien en cien en el hombro de Diogo.
-Dios, odio cuando lloras, espero que no me mojes.
Leila, se separó de el, y le empujó
-Seras idiota, esta lloviendo, normal que te mojes no?
Con esa pequeña tontería, había conseguido que las lagrimas le parasen de caer, y que por segundos se sintiera tonta y débil .
-Anda, vamos para dentro.
-Le pedirás a Maria que me preparé un chocolate caliente...
-Con azúcar, sí.
-Gracias.
Entonces ahí, ya dejó que el la abrazara por lo hombres y tirara de ella para dentro.
Estaban completamente empapados, cuando entraron Maria les dio dos toallas para que se secasen un poco y les avisó que prepararía una ducha para cada uno, pero Diogo se negó, le pidió que le preparara una a Andreia en el piso de abajo y seis chocolates calientes.
-Seis?
-Sí, han venido unos amigos de visita...
Diogo la miró nervioso, sabia que no podía mentir, pero tampoco decir la verdad.
-Hoy me da igual todo, necesito una ducha caliente.
-Ve.
Y se fue, pasó por debajo de las preciosas escaleras en espiral que conducían al escritorio del padre de Diogo, y se metió en el baño donde estaban Maria y la madre de Diogo
Marta, la preciosa y increíble Marta, no puedes mirarla sin imaginarte a una modelo de revista, perfecta incluso sin maquillaje, cuando camina mueve sus cadenas como se flotara, comos si siempre caminase en una pasarela, aparte de eso, tenia la capacidad de llamar la atención con sus palabras, a Leila le encantaba sentarse con ella por las tardes mientras esperaba que Diogo saliera del ensayo y hablar del pasado, era increíble como contaba su vida, y la manera en que sus palabras te enganchaban desde la primera frase, incluso de la primera coma.
(no os puedo asegurar que la conversación haya sido exactamente así, la conversación fue mas larga, pero los recuerdos se borran...)
-Hola Marta.
-Que te paso preciosa? Un día difícil?
Me ayudó a quitarme la sudadera y la dejó en una caja con mi nombre, no era la primera vez que me duchaba allí, y ni siquiera seria la ultima.Al lado de mi cajita naranja con mi nombre estaba la de Diogo, con una camiseta de Bob Marley.
-Un día bastante difícil.
-Te quedaras a dormir?
-No avisé a mi madre.
-La llamaré yo. Venga te dejaremos para que te asees un poco, ahí tienes una piezas de ropa que iban a ser usadas por las chicas de la semana pasada, pero el proyecto fue cancelado. Pero te agradecería que después me las devolvieras.
-Si no te importa Marta, prefiero que me des el chándal que deje en la habitación de Diogo, para cuando me quedo a dormir. Me sentiría mas cómoda.
-Oh, sí, claro! Como quieras. Te lo dejaremos detrás de la puerta.
-Gracias.
Marta se despidió con un beso en la frente y se marchó, el sonido de los tacones de Marta dejando el chándal detrás de la puerta fue lo ultimo que escuchó Leila, antes de emergerse, en un baño caliente. Maria sabia que le encantaba que llenará la bañera demás y que al entrar desbordara, le hacia sentir que los problemas se marchaban, y por fin estaba en paz.
Os puedo asegurar que mientras estaba envuelta de agua y espuma, pienso, porque siempre lo hace, pero lo que no os puedo decir es en qué, el cerebro no me da para tanto.
Se vistió, se cepillo los dientes con el cepillo naranja que lo había guardado en un neceser hacia pocas semanas cuando se dio cuenta de que comía demasiadas veces allí, se secó el pelo a medias y salió para buscar a Diogo.
Lo encontró en el salón junto a Carla, la mejor amiga de Andreia, Bruno, el hermano de Diogo, Leticia, la actual novia de Bruno, y un chico nuevo.
En la habitación el color blanco era predominante, no porque estuviera pintado de blanco, en realidad estaba pintado de un negro intenso, pero la mesa en el centro de la habitación rodeada por sofás blancos, estaba llena de polvo blanco.
En ese momento ya no pudo contener mas las lagrimas, le resbalaban nerviosas por sus mejillas y caían de cien en cien en el hombro de Diogo.
-Dios, odio cuando lloras, espero que no me mojes.
Leila, se separó de el, y le empujó
-Seras idiota, esta lloviendo, normal que te mojes no?
Con esa pequeña tontería, había conseguido que las lagrimas le parasen de caer, y que por segundos se sintiera tonta y débil .
-Anda, vamos para dentro.
-Le pedirás a Maria que me preparé un chocolate caliente...
-Con azúcar, sí.
-Gracias.
Entonces ahí, ya dejó que el la abrazara por lo hombres y tirara de ella para dentro.
Estaban completamente empapados, cuando entraron Maria les dio dos toallas para que se secasen un poco y les avisó que prepararía una ducha para cada uno, pero Diogo se negó, le pidió que le preparara una a Andreia en el piso de abajo y seis chocolates calientes.
-Seis?
-Sí, han venido unos amigos de visita...
Diogo la miró nervioso, sabia que no podía mentir, pero tampoco decir la verdad.
-Hoy me da igual todo, necesito una ducha caliente.
-Ve.
Y se fue, pasó por debajo de las preciosas escaleras en espiral que conducían al escritorio del padre de Diogo, y se metió en el baño donde estaban Maria y la madre de Diogo
Marta, la preciosa y increíble Marta, no puedes mirarla sin imaginarte a una modelo de revista, perfecta incluso sin maquillaje, cuando camina mueve sus cadenas como se flotara, comos si siempre caminase en una pasarela, aparte de eso, tenia la capacidad de llamar la atención con sus palabras, a Leila le encantaba sentarse con ella por las tardes mientras esperaba que Diogo saliera del ensayo y hablar del pasado, era increíble como contaba su vida, y la manera en que sus palabras te enganchaban desde la primera frase, incluso de la primera coma.
(no os puedo asegurar que la conversación haya sido exactamente así, la conversación fue mas larga, pero los recuerdos se borran...)
-Hola Marta.
-Que te paso preciosa? Un día difícil?
Me ayudó a quitarme la sudadera y la dejó en una caja con mi nombre, no era la primera vez que me duchaba allí, y ni siquiera seria la ultima.Al lado de mi cajita naranja con mi nombre estaba la de Diogo, con una camiseta de Bob Marley.
-Un día bastante difícil.
-Te quedaras a dormir?
-No avisé a mi madre.
-La llamaré yo. Venga te dejaremos para que te asees un poco, ahí tienes una piezas de ropa que iban a ser usadas por las chicas de la semana pasada, pero el proyecto fue cancelado. Pero te agradecería que después me las devolvieras.
-Si no te importa Marta, prefiero que me des el chándal que deje en la habitación de Diogo, para cuando me quedo a dormir. Me sentiría mas cómoda.
-Oh, sí, claro! Como quieras. Te lo dejaremos detrás de la puerta.
-Gracias.
Marta se despidió con un beso en la frente y se marchó, el sonido de los tacones de Marta dejando el chándal detrás de la puerta fue lo ultimo que escuchó Leila, antes de emergerse, en un baño caliente. Maria sabia que le encantaba que llenará la bañera demás y que al entrar desbordara, le hacia sentir que los problemas se marchaban, y por fin estaba en paz.
Os puedo asegurar que mientras estaba envuelta de agua y espuma, pienso, porque siempre lo hace, pero lo que no os puedo decir es en qué, el cerebro no me da para tanto.
Se vistió, se cepillo los dientes con el cepillo naranja que lo había guardado en un neceser hacia pocas semanas cuando se dio cuenta de que comía demasiadas veces allí, se secó el pelo a medias y salió para buscar a Diogo.
Lo encontró en el salón junto a Carla, la mejor amiga de Andreia, Bruno, el hermano de Diogo, Leticia, la actual novia de Bruno, y un chico nuevo.
En la habitación el color blanco era predominante, no porque estuviera pintado de blanco, en realidad estaba pintado de un negro intenso, pero la mesa en el centro de la habitación rodeada por sofás blancos, estaba llena de polvo blanco.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Abrazarla bajo la lluvia...
Pensar no arregla nada, imaginar una y otra vez como va a poder ser su vida a partir de aquel momento no ayudaba en nada, necesitaba a todo cuesta tener la mente en blanco y así poder tomar una decisión de que coño haría ahora,! Nunca, le había pasado esto, siempre había tenido a alguien que le ayudara a decidir que hacer, jamás había estado sola delante tal situación.Y es en eses momentos en los que te das cuenta en lo mucho que puede cambiar tu vida en un instante, mas bien en 3 horas en coche, eso es lo que había tardado en llegar a Ferrol, esas tres horas, lo cambiaron completamente todo, y ella se lo repetía una y otra vez en su cabeza. Echaba la culpa a sus padres, porque le quitaban todo, a caso no la quería, acaso no la querían ver feliz? tanto la odiaban?
Lo único que deseaba en aquel momento era cerrar los ojos, contar hasta diez y despertarse en su casa, en su cama de matrimonio y sonreír al darse cuenta de la pesadilla que acababa de tener.
Lo intentó, pero no paso nada, no pudo despertarse, seguía dormida. Y sola.
Necesitaba distraerse.
-Bebe!! - así trataba a su hermana, siempre - vamos a dibujar.
Durante unas cuantas horas pudo distraerse dibujando tonterias con la pequeña Carolina, que se reía a mas no poder, quien podia estar serio viendo una niña riendose? Hay algo mas bonito?
BrrrBrrrBrr
El mobil, un mensaje, Gabi.
"Necesitamos hablar, es urgente, sé que a pesar de todo lo nuestro puedo funcionar, lo sé. Lo que cuenta es que te quiero y tu ami!"
Hacía mas de 1mes que había roto con Gabi, el niño del pelo de escayola. Pero durante todo ese tiempo no había pensando el él. Quizás no le quería, imposible, sí que lo quiso, y mucho, pero no era a el quien necesitaba o estaba en los malos momentos, en esos sabia que solo podía contar con pocas personas, con Diogo porque era su mejor amigo , con Carla, su masme, la que nunca seria capaz de traicionarla y jamas se harían daña una a la otra, y a Flávia, su amiga desde siempre, su mejor amiga, con la que compartió toda su infancia o incluso mas que eso se podría decir, incluso antes de nacer ya sabían una de la otra, sus madres era mejores amigas y inseparables, y entre Leila y Flávia las cosas no cambiaban mucho, siempre estuvieron juntas hasta que apareció Carla en el momento en el que Leila mas necesitaba ayuda y en el que Flávia no estubo y ahí fue cuando Carla conseguir un hueco en el corazón de Leila, el que se fue haciendo cada vez mas grande con el paso del tiempo, hasta el punto en que el que no sabia donde empezaba Carla y terminaba Leila.
Pero en ese momento lo que importaba era, ¿que contestar a Gabi? Su ruptura no fue la mejor que se diga, fue bastante brusca, idiota, y un poco violenta talvez.
-Necesitamos hablar
Llovía, Leila llegó empapada a casa de Gabi, tenia los ojos rojos de llorar, le dolía hasta el ultimo musculo, el labio inferior le temblaba, los tenia morados, estaba pálida, y las gotas le caían del pelo y le resbalaban por la espalda.
Gabi se quedo quieto en la puerta de su casa, sin estirar un dedo para cogerla, abrazarla a ver que estaba mal, ni siquiera le tendió un paraguas para que no se mojara mas, (aunque ahora que lo piensa era una tontería porque ya estaba completamente empapada).
-No me vas a pedir que pase?
-Claro , si perdón, entra, ya sabes donde esta mi habitación. Mis padres salieron, así que no te preocupes por dejar todo mojado, ya lo limpiaré después.
-Lo siento. -no podía evitar sonar fría, tenia los labios congelados como para poder hablar bien.
Subió las escaleras a paso rápido, no era la primera vez que subía aquellas escaleras, desde hace 7 meses que llevaba subiendo esas escaleras a escondidas y corriendo para subir a la habitación de Gabi, y ahí estar toda la tarde tocando algo o simplemente tumbados en cama hablando de tonterías.
Cuando ambos llegaran arriba ya nadie tenia nada que decir, Gabi la beso, Leila le siguió, sabia que era el beso de despedida, ese seria su ultimo beso. Se estuvieron besando durante un buen rato hasta que Gabi intentó mover a Leila hacia la cama, ella se dio cuenta de lo que esperaba, no había venido a eso, el tema era serio.
-Gabi, aparta, que tenemos que hablar.
-Siempre estamos hablando...
Lo ignoró.
-Me voy.
-Que?
-Que me voy.
-Pero adonde?
-Que me voy de aqui, que voy... que en unos meses me voy de aqui.
-Adonde?
-A Ferrol, con mi padre.
-Eso esta lejos...
-Lo sé.
Se callaran, Gabi cogió las baquetas y se sentó delante de la batería, después de intentar meterle mano de nuevo y que ella le haya rechazado de nuevo.
Leila lo miro durante un rato esperando a que dijera algo. Pero de su boca no salieron palabras, ni siquiera la estaba mirando.
-Ya esta? Solo eso? No dices nada mas?
-Que quieres que te diga? oh por favor no te vayas, quédate conmigo... No serviría de nada.
-No espero que digas eso, pero que me ayudes sí.
-Ayudarte en que? Leila? En hacer las putas maletas? No gracias, hazlo tu sola, que te vales por ti misma.
-Enserio Gabriel? Enserio?
Por fin la miró, sabia lo que significaba que ella dijera su nombre sin abreviar. Estaba enfadada. torció los labios y volvió a tocar la batería.
-Muy bien, se acabó, olvidarme, lo nuestro se acabo.
-Es por el verdad? Me dejas para volver con tu querido amiguete no? Ya estabas tardando!
-El quien?
-Diogo.
-Qué?
-Sé que lo quieres, crees que me gusta cuando quedamos todos y solo le hablas a él, es como si nadie mas existiera, todo el mundo sabe que hay algo en vosotros.
-Pues sí, amistad, JODER es mi mejor amigo que esperabas?
-Amigos que follan no? Aver cuéntame cuantas veces lo hiciste con el mientras estabas conmigo? Cuantas veces estabas haciéndolo conmigo pensando en él?
No lo pudo evitar, Leila le dio una patada al bombo haciéndole un agujero enorme, tiró los platillos al suelo, destrozo la caja, la batería quedo echo trizas.
-Cuéntame tu las veces en las que estas conmigo pensando en una mierda de ritmo nuevo eh? Que eso sí que pasa. Sabes que seria incapaz de ponerle los cuernos a alguien y menos a alguien que quiero, lo siento pero no va conmigo.
-No me grites.
-PUES TU A MI TAMPOCO. Me voy.
Abrió la puerta para irse.
-Lo siento joder, pero que mierda quieres que haga, todo el mundo lo piensa lo sabes.
-Creía que ya habíamos hablando de eso, pero tu no entiendes verdad? El siempre esta alli cuando lo necesito, pero tu me has fallado.. Lo siento.
-Por favor no quiero quedar así contigo..sabes que te quiero.
-Y yo a ti, pero también sabes que llevamos un tiempo sabiendo que esto no funciona.
No dijeron nada mas, se habían acabado las palabras, ya se habían echo el suficiente daño, para lo que quedaba de vida.
Salió corriendo, volvió a caminar bajo la llovía, esta vez sin rumbo, sin saber adonde ir, no miraba el camino, eso os lo puedo asegurar, no se fijaba por donde iba. Tenia demasiado en lo que pensar; había roto con Gabi, le dolía, sentía un agujero enorme en el pecho, justo en el corazón, le costaba respirar, pero ... no lloró, no había lagrimas, quizás seria por la lluvia, pero no había sollozos, así que no estaba llorando, pero ella lo quería, y dejarlo la estaba matando, pero aun así no le cayó ni una lagrima.
Se paró, había llamado a la puerta.
Apareció Maria.
-Pequeña, pero que te paso?
-Está Diogo?
-Sí, está con..
En ese momento Diogo se asumó a la puerta. Maria se fue.
-Leila, pero que coño te pasa?
No tubo tiempo a contestar, Diogo, salió de casa, a la lluvia, empapándose de la cabeza a los pies, y simplemente, la abrazó. Eso era lo que ella esperaba de Gabi, y lo que el fue incapaz de hacer... Abrazarla cuando lo necesitaba.. Abrazarla bajo la lluvia...
Salió corriendo, volvió a caminar bajo la llovía, esta vez sin rumbo, sin saber adonde ir, no miraba el camino, eso os lo puedo asegurar, no se fijaba por donde iba. Tenia demasiado en lo que pensar; había roto con Gabi, le dolía, sentía un agujero enorme en el pecho, justo en el corazón, le costaba respirar, pero ... no lloró, no había lagrimas, quizás seria por la lluvia, pero no había sollozos, así que no estaba llorando, pero ella lo quería, y dejarlo la estaba matando, pero aun así no le cayó ni una lagrima.
Se paró, había llamado a la puerta.
Apareció Maria.
-Pequeña, pero que te paso?
-Está Diogo?
-Sí, está con..
En ese momento Diogo se asumó a la puerta. Maria se fue.
-Leila, pero que coño te pasa?
No tubo tiempo a contestar, Diogo, salió de casa, a la lluvia, empapándose de la cabeza a los pies, y simplemente, la abrazó. Eso era lo que ella esperaba de Gabi, y lo que el fue incapaz de hacer... Abrazarla cuando lo necesitaba.. Abrazarla bajo la lluvia...
viernes, 11 de noviembre de 2011
...
Es extraño como cambian las cosas, primero estas en tu casa, en tu pueblo, en el sitio que mas conoces, y al segundo, al instante estas en una ciudad que te parece enorme que no conoces de nada. Te imaginas sus historias, sus secretos, sus caras bonitas y sus rincones oscuros, te imaginas como seria vivir en un sitio donde nadie te conociera, empezar de cero, es mas te agrada la idea, poder inventarte todo lo que quieras y así empezar la vida que quieres, pero cuando lo vives es distinto, solo quieres volver a ser la de antes y tener los que mas te conocen cercas donde no tienes que fingir nada, donde eres tu misma.
Leila, estaba maravillada y a la vez asustada, le daba miedo pensar en que no encajaría, en que seria el bicho raro y en que llamaría la atención, al ser la nueva.
El verano estaba a punto de empezar y lo que quería hacer no era propiamente cambiar de vida, quería contar los días que quedaban de clases con sus amigos en el patio del instituto, pero eso le parecía imposible ya, eso ya lo veía lejos, imposible quizás.
Mientas subían las maletas apresuradamente hacia su nueva casa se preguntaba que estarían haciendo sus amigos, esos a los que ya echaba demasiado de menos, los imagina en clase de Tecnología, haciendo sus Karts y sus cometas con las que irían competir en breves el día en que las clases se acabarían, los imaginaba riendo, y a los chicos metiéndose con las chicas y la forma en la que decoraban sus cosas, en lo arregladas que iban o incluso contando chistes verdes y machistas de los que todos se reían pero a nadie le tenia gracia de verdad. Durante una milessima de segundo los odio, los odio tanto por saber que ellos se estaban divirtiendo y ella no, pero en seguida se sintió culpable por sentir ese odio, ni ellos ni ella tenían la culpa de lo que estaba pasando, nadie la tenia.
Cuando llegaron arriba nadie se paro a mirar como era el piso, cada uno escogió una habitación, los padres claro esta que la habitación con la cama de matrimonio y pestillo, el hermano la habitación al lado de la cocina y el salón, la pequeña dormiría con Leila , que cogió la habitación con la otra cama de matrimonio con vistas a la calle. No se preocupó en deshacer la maleta, en ese momento lo único que quería era tumbarse en la cama, sin hacer nada de especial, simplemente mirar al techo y mantener la mente en blanco, lo que era prácticamente imposible.
Pienso en verano, como seria un verano lejos de Diogo, podría aguantarlo? No seria lo mismo, de eso estaba segura, y le dolía pensar que no lo iba a ver tanto como habían planeado.
Tenían muchos planes para ese verano, uno de ellos era estar todos los días juntos, y ese ya no iba a ser posible. Las cosas cambiaron, mejor dicho, las cosas estaban a empezar a cambiar.
Leila, estaba maravillada y a la vez asustada, le daba miedo pensar en que no encajaría, en que seria el bicho raro y en que llamaría la atención, al ser la nueva.
El verano estaba a punto de empezar y lo que quería hacer no era propiamente cambiar de vida, quería contar los días que quedaban de clases con sus amigos en el patio del instituto, pero eso le parecía imposible ya, eso ya lo veía lejos, imposible quizás.
Mientas subían las maletas apresuradamente hacia su nueva casa se preguntaba que estarían haciendo sus amigos, esos a los que ya echaba demasiado de menos, los imagina en clase de Tecnología, haciendo sus Karts y sus cometas con las que irían competir en breves el día en que las clases se acabarían, los imaginaba riendo, y a los chicos metiéndose con las chicas y la forma en la que decoraban sus cosas, en lo arregladas que iban o incluso contando chistes verdes y machistas de los que todos se reían pero a nadie le tenia gracia de verdad. Durante una milessima de segundo los odio, los odio tanto por saber que ellos se estaban divirtiendo y ella no, pero en seguida se sintió culpable por sentir ese odio, ni ellos ni ella tenían la culpa de lo que estaba pasando, nadie la tenia.
Cuando llegaron arriba nadie se paro a mirar como era el piso, cada uno escogió una habitación, los padres claro esta que la habitación con la cama de matrimonio y pestillo, el hermano la habitación al lado de la cocina y el salón, la pequeña dormiría con Leila , que cogió la habitación con la otra cama de matrimonio con vistas a la calle. No se preocupó en deshacer la maleta, en ese momento lo único que quería era tumbarse en la cama, sin hacer nada de especial, simplemente mirar al techo y mantener la mente en blanco, lo que era prácticamente imposible.
Pienso en verano, como seria un verano lejos de Diogo, podría aguantarlo? No seria lo mismo, de eso estaba segura, y le dolía pensar que no lo iba a ver tanto como habían planeado.
Tenían muchos planes para ese verano, uno de ellos era estar todos los días juntos, y ese ya no iba a ser posible. Las cosas cambiaron, mejor dicho, las cosas estaban a empezar a cambiar.
lunes, 31 de octubre de 2011
Borron y cuenta nueva...
Todo empieza un determinado día de junio, el cual no me acuerdo, Leila cerro con llaves la puerta de su enorme casa. Estaba todo planeado desde hace semana, con felicidad , nervios, ansias, y un puñado mas de emociones contradictorias,Leila, coloco perfectamente, su maleta en el maletero del coche. Todos, menos su hermano parecían contentos y ansiosos por llegar a nuestro nuevo destino. Por fin íbamos a conocer la ciudad donde a partir de ese día seria nuestra nueva "casa".
Se sentó en el asiento trasero del coche, se puso el cinturón y de ahí no se movió; La pequeña Carolina de apenas 3 años ya se había quedado dormida antes de arrancaren. El hermano mayor, miraba atentamente el móvil hasta que este vibraba, un mensaje, dos, tres, cuatro... Pedro contestaba con una velocidad increíble, que ponía nerviosa a su madre, que le reñía pero sin resultado alguno, Pedro hacia oidos sordos y seguía.
Leila estaba en su mundo, el reloj rosa de su muñeca,que le habían regalado una buena amiga, una semana después de que anunciara su partida en el instituto, ella lo agradeció, jamas se olvidaría de ese bonito detalle, pero no fue el único.El reloj marcaban apenas las 6 de la mañana, todo el mundo dormía, era entre semana y todos tenían clase, menos ella, ella ya no volvería a ese instituto, de visita quizás, pero no volvería a estudiar allí eso ya era pasado, desde el momento en que guardo sus cosas;: su ropa, su zapatos, sus libros y sus recuerdos estaban ya en el maletero, todo guardado. Era una especie de "Borrón y cuenta nueva" como decía su padre, que por fin tendría toda su familia cerca y que estaba mas feliz que una perdiz.
Leila, no quería hacer borrón y cuenta nueva, ella no quería dejar atrás todo lo que le había costado conseguir, ¿todo ese esfuerzo para nada?, eso no iba a pasar, sus amigas le habían prometido que seguirían manteniendo contacto y ella había prometido visitarlas el máximo de veces posibles.
Ya casi eran las 6 y media cuando su padre por fin, arranco el coche, con una sonrisa en los labio, su madre les miro para asegurarse que todo estaba perfecto, que no se habían olvidado de los cinturones.
Mirando por la ventana Leila, recordó, todo lo que había pasado en ese pequeño pueblo, el primer novio, el primer beso, las risas con sus amigas, las noches sin dormir que paso junto a su mejor amiga, las fotos, las clases, los recreos en primavera y principios de verano cuando hacían agujeros en las botellas de agua y se mojaban unos a otros, los días en que llegaba empapada a casa por la lluvia, el frió que hacia en el autobús en invierno cuando iba y volvía del instituto, las excusas de tener que hacer trabajos para clase para poder estar hasta las tantas en casa de una amiga, viciando, jugando a las cartas, corriendo por el jardín, paseando a los perros, las veces en que se caía de la bicicleta o cuando simplemente, las tardes con Diogo, en su casa, en su habitación en su cama, tocando el piano aun sin saber hacerlo, la batería y incluso uno que otro acorde de guitarra que le salían sin intentarlo, las veces en que se sentaba en el salón de invitados con Carla, Gabi y Diogo sin hacer prácticamente nada, simplemente hablar de todo y de nada, bebiendo un chocolate caliente echo por la empleada de turno, las peleas de almohadas con Bruno y Claudia, las veces en que de noche, tumbada en la arena de la playa una noche de verano, Diogo le susurraba palabras bonitas al oído, escondidos, mirando las estrellas, contándolas, buscando la que mas brillaba y imaginándose en ese mismo sitio con 30 años mas, con las personas a las que quería cerca, sus hijos y hijas.. Cuando se dio cuenta ya estaba llorando silenciosamente; Eran las 7 y 15, su móvil empezaba a sonar, una, dos ,tres, cuatro, cinco, seis.... doce mensajes..triste llenos de tequieros y te echare de menos, algunos escritos con sentimiento otros por cortesía, al paso del tiempo fue contestando a todos los que iba recibiendo, hasta que Diogo, le dio los buenos días, era ese mensaje el que esperaba, ese era el que en ese momento quería leer, ese era el que importaba. Se apuro en contestar, olvidándose completamente de las demás personas, olvidándose incluso que se estaba marchando, simplemente quería fingir que era un día como otro cualquiera.
"Buenos días principe"
"Que tal has dormido peque?"
"La verdad, no dormí casi nada, mi madre estuvo todo el rato levantando, ya sabes como es tu suegra :)"
"La Maria Dolores , jajjja, pobrecita, lo mucho que trabaja por vosotros y nadie se lo agradece"
"Mítica discucion con mama y mítica ultima frase suya"
"Graciosas jajjaa"
"Sí"
"te echo de menos ya Leila"
"y yo :("
"Te visitare siempre que pueda, te lo prometo"
"Losé"
"Te amo"
"Sabes que yo también <3"
"Eso me hace feliz"
"Vete p'a clase anda"
"Te llamaré cuando llegues, avísame vale?"
"te lo prometo"
"te amo"
"te amo"
Las lagrimas se deslizaban por las mejillas y caían verticalmente en su rodilla, estaba tan cansada, que poco después se quedo dormida.
En ese momento soñó, mas bien recordó, cuando conoció a Diogo, era ambos pequeñas, con 5 años en la playa, llevaba su vestido rosa con flores y Diogo un bañador azul como sus ojos, Diogo le había manchado el vestido con un helado, y como la niña mimada que era empezó a llorar mientras ese niño pequeño, con su helado en la mano le pedia perdón y la limpia con una servilleta, ese día se sacaron su primera foto juntos...
Su madre la desperto bruscamente, ya habían llegado...
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