Talvez os este contando mi vida, o como me gustaria que fuera, o quizas una mezcla de ambas cosas, o talvez, solo talvez ... todo sea una invención y nada de esto ha pasado, o quizas sí, en un sueño...

lunes, 12 de diciembre de 2011

El bus de las 6..

-Me cago en su puta madre.
-Eh, Leila, tranquila
-Sí me pongo a correr me dará tiempo?
-Probablemente sí, pero teniendo en cuenta que no puedes para de correr...
-AYÚDAME A PENSAR CARAJO !
-Tía, mobil, llamar...
-Se supone que es una sorpresa imbécil.
-A Jhonny capulla, quedaron de encontrarse en casa de Diogo para después ir para la tuya!

Leila, cogió el mobil, se le cayó al suelo, un niño de 5º se rió. Carla lo amenazó, partiendose la goma tambien, la cara que estaria poniendo Leila, tenia que ser graciosa. Para empezar se sentía roja como un puto tomate, jadeaba exageradamente y no controlaba las manos, los dedos le iban por libre.
Por fin conseguió llamar a Jhonny.

-Pitupitu. - se escuchó del otro lado del teléfono.
-Pitipiti
-Que pasó? Ya llegaste?
-Sí hace tiempo, iba a darle una sorpresa a Diogo, pero se nos acaba de escapar el puto autobús.
-Y que quieres que haga? - rió
-Pues mantenerlo ocupado durante un rato, mientras esperamos al bus de las 6?
-Eso seria...
-45 minutos sí.
-Ya veré lo que puedo hacer.
-Dios te adoro.
-Ya me lo recompensaras.
-Lo que sea.
-Enserio?
-Cuidadito con lo que pides.

Leila colgó, pero a los dos segundos recibió una mensaje suyo:
"Te iba a pedir una piscina de chocolate"

Se rió, esa sonrisa tonta que aveces te sale cuando estas mirando algo gracioso en el ordenador, o cuando vas por la calle y de repente te recuerdas de algo o de un momento que te hizo gracia, y te ríes solo, sin motivo, bueno tiene un motivo, pero los demás no lo saben, y muchas veces te sientes idiota al segundo después y te pones seria? Sabéis de que sonrisa habló? Pues ese tipo de sonrisa se le formó en su cara. Aunque nunca llegué a saber si fue ese tipo de sonrisa, o la sonrisa de : me estoy enamorando. Pero, en este momento de la historia eso seria adelantar acontecimientos, dejemoslo en que fue una sonrisa tonta.
Mientras tenia que esperar, bajaran hasta el quiosco y recargaron el mobil de Leila. Cuando recibió el mensaje de que el tiempo de mensajes gratis se prolongaba, le mandó uno a Gabi.

"Que me quieres?"

No tubo que esperar mucho tiempo para leer la contestación.


"No, estoy en la puerta con Carla"
"Vas en el bus de las 6?"  
"Sí..."
"Ven a verme, por favor"
"No quiero dejar a Carla sola"
"Por favor, estoy detrás del gimnasio con los chicos."

Leila, le enseñó la conversación a Carla, esta sonrió y le dijo que se fuera, ella se quedaría hablando con el portero friki  que en vez de fijarse en quien sale y entra se ponía a viciar a guerras tribales, como no, usaba gafas, lo que no era de extrañar, tanto tiempo pegado a una pantalla de ordenador, con los ojos como platos normal que le afectara a la vista.

Miró el reloj, quedaba poco para que fueran las 6 y quería estar en la puerta antes, para poder escoger un buen sitio, o tendría que estar de pie y como que no le agradaba nada la idea. Leila corrió, subió toda la rampa que llevaba desde la puerta naranja del instituto hasta el gimnasio y se dirigió a la parte de atrás, donde mas de una vez, lo había ido a buscar en otros tiempo, que quedaban ya lejos. Y allí lo encontró, en las escaleras que daban a una puerta pequeña por donde se iba al campo de fútbol, sentad o con los demás. Estaba tan guapo como siempre, con sus preciosos rizos, y jugando con las baquetas.

Cuando la vio se paró, miró al suelo, mientras un amigo suyo, le despeinaba los rizos, como siempre se lo hacían cuando iba a buscarle. Cogió la mochila negra, la colocó al hombro derecho, dejando que la mochila se cayera desequilibrada por mitad de la espalda, sonrió mientras bajaba las escaleras, la miró, ella no pudo evitar sonreír y sentirse incomoda con la situación y a la vez idiota. Se acercó a ella.

-Cada día estás mas alto.
-Y yo creía que no ibas a venir.

Se quedaron en silencio mientras volvían a bajar, se sentaron en un banco de piedra. Leila de piernas cruzadas para mirarle. Gabi jugando con las baquetas.

-No sé como empezar - dijo al fin.
-Por el principio.
-No soy capaz, no me sale...

Leila cogió el mobil, y le mandó un mensaje:
"Vamos... yo sé que puedes."
"Que lo siento joder, siento aver sido un imbécil, a comportarme como un imbécil, siento que no pueda olvidar , lo siento pero por mucho que intente y que el tiempo pase no me sales de la cabeza, por mucho que tenga mi vida aquí y tu allí, nunca me olvidaré de ti, y seras tu siempre. todos los putos días miro las fotos y me duele ver la foto en la que estas sentada en mi colo, fue la foto de despedida, la ultima de todas. te echo de menos, echo de menos que me digas : Te quiero Sr.Pereira"

-Tan difícil fue?
-Así todo es más fácil, pero quería decírtelo a la cara. Un día lo haré.
-Vayámonos, son las 6.

Ella quería decirle algo, después de aquello quería decirle algo, pero tenia miedo, sí miedo, a que ya no fuera lo mismo, a que nada fuera como antes, a que después de todo, algo cambiara. A parte, ya no sentía lo mismo, le había dolido lo que había dicho y ese tipo de heridas dejaba marca.

Se dejó abrazar por el mientras entraban en el autobús junto con Carla, en los últimos bancos. Era todo como antes, los tres juntos un viernes por la tarde volviendo hacia casa. El autobús de las 6 era el momento donde todos se juntaban, y volvían a casa juntos, ya que aparte de Carla, Leila y Flávia, los demás estaban en clases separadas. Y como siempre, Leila y Gabi se olvidaron completamente de que el ambiente entre ellos dos estaba tenso y hablaron entre todos como si nada,..  Y eso era el autobús de las 6.

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