Talvez os este contando mi vida, o como me gustaria que fuera, o quizas una mezcla de ambas cosas, o talvez, solo talvez ... todo sea una invención y nada de esto ha pasado, o quizas sí, en un sueño...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Shopping...

Carla, siempre tan puntual, cuando le conviene, a las nueve en punto llamó a Leila que le cogió un tiempo después porque antes de cogerlo tubo que darse cuenta de que sí era el mobil lo que sonaba y no, no estaba soñando...

"-Despierta dormilona"
"-Que te den puta"
"-En vente minutos estoy en tu casa"
"-No te da tiempo"
"-Llevo la moto de papi y la dejo en tu casa"
"-Te va a pillar la poli, lo estoy viendo"
"-Que no carajo"
"-Me voy a duchar, que si no, no me da tiempo"
"-Apura "

Colgó, se levantó de la cama a regañadientes, despeinada con sus rizos completamente a su bola y los ojos rojos; aun dormida salió de la habitación y se metió en el baño.
Ya en la ducha se fue despejando poco a poco con el agua cayendo directamente en su frente, mantenía los ojos cerradas y dejaba que las gotas de agua resbalasen rápidamente por su cara hasta las punta de los pies, siempre le gustó salir de la ducha y ver un montón de vapor de agua por el baño, en ese baño no había espejo, así que cogió una toalla y salió corriendo hacia su habitación, haciendo poco ruido, porque su hermana dormía super encogida en una de las esquinas de la cama. Se vistió rápidamente, cogió el lápiz de ojos  y bajó al baño del piso de abajo a arreglarse, le quedaba 5 minutos para que llegara Carla. Volvió a subir las escaleras, avisó a su madre que llegaría para comer y que probablemente Carla comería con ellos, su padre había salido a cazar con sus amigos, pero los demás seguian dormidos

 Y recorrer todas las tiendas de una punta a otra, correr como locas por los pasillos y llegar agotadas y sentarse en un banco echando a la gente que está allí sentada, gritar como locas, porque total que mas da nadie las conoce, entrar en el cine infiltradas en medio de la gran confusión y salir 20 minutos antes de que termine la película, porque es cuando llegan los de seguridad para pedir el numero de tu sitio, ocultarse en el baño hasta que termine, montarlas en Bershka, meterse unas botas quitarle la pegatina roja y salir sin pagar, con unas botas por estrenar, escribir mil y una tonterías en las puertas de los baños, encerrarse en los ascensores con gente estresada por llegar al parking o al segundo piso, bajar o subir corriendo las escaleras mecánicas y darle al botón de stop para que se pare y la gente les grite insultos, o bajar en las escaleras para subir y darse de ostias con la gente que sube, o subir en las de bajar y pasar otro tanto de lo mismo, sentarse en el McDonald, solo para mirar a la gente comer, y poner verde a los niños pequeños que pasan, soltarles paridas a los tíos que se quedan mirando, pedir una doble chesse & bacon grande , patatas grandes y una coca-cola grande y mirar por la ventana y lo muy pequeño que se ve todo, los coches, los arboles, las personas son completas hormigas que caminan rápido y sin pausa, sin pararse a mirar a derredor y apreciar lo bonito que es todo, y lo mucho que tiene que doler que no se fijen en que ese árbol ha crecido el doble que sus hermanos, que esa flor está triste porque la han pisado, que esa papelera tiene hambre porque la gente tira la basura por fuera, al suelo, lo solitario que se siente un banco, porque nadie para a sentarse en el y hacerle compañía, todo el mundo corre, como si su tiempo fuera la moneda de cambio, tienes que apurar, correr, no perder el tiempo, el tiempo es oro, pero que más da perderlo? si lo pierdes para algo bueno, para observar todo con otro punto de vista y disfrutar de la compañía de un buen amigo?
Los mejores Domingos los pasaba allí, con Carla, su mejor amiga, aveces con uno que otro ligue de Carla que impedía que hiciesen las locuras que se morían por hacer. O otras veces con Diogo, con el que las liaban aun más. O con Flávia, pero con ella se cortaban bastante y se comportaban como personas más o menos normal, hasta que era Flávia quien empezaba con alguna locura y plás, desmadre total. No había reglas, no había padres, nadie las podía parar. Y había días en los que salían cargadas de bolsas y en otros en los que apenas compraban. Eso era, vivir el tiempo al limite, y disfrutarlo al máximo, las dos, las de siempre...



El McDonald de siempre
Cuando habían terminado de hacer tonterías y comprar, bajaron las escaleras del centro comercial que conducían hasta la estación de buses y se metieron en el primero que vieron que iba hasta su casa, estuvieron un tiempo esperando hasta que el bus se puso en marcha, iba casi vacío, pero ellas lo llenaban cantando las canciones que pasaban en la radio.



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