Quedaba muy poco, el corazón le latía a mil por hora, las piernas le temblaban, la sonrisa tonta de la cara era imposible borrar, y flexionaba los dedos de las manos; Estaba nerviosa. Seria imposible negarlo. Su padre la dejó justo delante de su viejo instituto, sabia las ganas que tenia de volver a ver sus viejos compañeros.
Entró por la puerta de la cafetería, saludó a una poca gente que jugaba al ping.pong y veían la tele, pasó por conserjería, y subió las escaleras que se situaban delante de la zona donde solo estaban los profesores, no sabia que hacer, llamaría a la puerta, a saber si su ex-profesora la dejaría pasar? se quedaría esperando a que sonara el timbre? No sabia que hacer, tenia miedo de que a Paula (su profesora de Portugués) le sentara mal que interrumpiera la clase, pero pensaba que si esperaba un segundo más que fuera iba a explotar.
Solo un escalón más y estaría arriba. Y entonces, la vio tan perfecta como siempre, con su pantalón pitillo negro, las converse blancas que Leila había pintado un día de verano, del año pasado, la camiseta roja que Leila le había regalado, con un pequeño corazón delante. Allí estaba riéndose, y tosiendo como una loca.
-Que pasa que siempre que te veo, te da un ataque?
-LEILA.
Corrió hacía a mí y me abrazó, yo le seguí con gusto, me resbalaban las lagrimas por la mejilla.
-Te eché más de menos puta.
-Anda que yo a ti, Carla.
Sonrió, con esa sonrisa picara que tanto le gustaba a Leila, esa sonrisa de tengo mucho que contarte. Esa sonrisa, que se la sabia de memoria, de tantas veces que se la vio.
La volvió a abrazar con ganas, la echa tanto de menos, la profesora Paula apareció, y dejo pasar a Leila sin problemas, incluso le dijo que la echaba de menos y le dio su correo y su facebook.
-Así no perderemos el contacto, y tu no dejarás de hablar tu idioma, no?
-Me parece perfecto.
Entraran en clase, estaba todo igual que siempre, las mesas la gente, todos estaban sentados como todos los días, mi silla seguía vacía, me alegró ver que Carla seguía sentada en el mismo sitio que antes, justo a mi lado.
Cuando la gente se empezó a dar cuenta de quien entró en clase, la mayoría se levantó a saludar a Leila.
Eran la mejor clase, todos estaban unidos, el problema de uno era el problema de otro. En los recreos todos, completamente todos se sentaban en el banco de la parte de atrás del instituto y hacían tonterías, hablaban y había veces en las que se ponían a jugar al fútbol. Muchas veces, ni todos se llevaban bien, pero nadie se movía de allí, se podían separar y estar en grupos de 4 o 5 personas, pero permanecían unidos a aquel hueco, su sitio.
Paula, puso orden en la clase, y todos se sentaron, Leila, se sentó en su antigua silla al lado de Carla.
-Me gusta saber que no has cambiado de sitio.
-Estas loca? Necesitaba espacio, y dos mesas siempre cunde.
-Eres idiota.
Durante 5 minutos Paula intentó dar clase, pero era imposible, cada segundo un avión de papel volaba hasta la mesa de Leila, con algunos te echaba de menos, unos cuantos que tal te tu vida? y incluso había quien preguntaba si en Ferrol había chicos guapos. Y al darse cuenta de eso, Paulo desistió de su intento de dar clase y les dio la hora libre, se juntaron mesas y se sentaron todos juntos, a hablar, como lo hacían en los recreos.
-Irina, ha dejado de ser gótica.
-Pero que dices subnormal, simplemente dejé de usar tanto negro.
-Pues tus queridos TokioHotel han muerto en un accidente de coche.
-Sí, pues Diana, ha vuelto con Tomás.
-Te perdiste la pedazo caida de Renato ! Mortal
-Sí, mortal el que intentaba hacer.
-Sí y Rita sigue siendo una puta.
Ahí Leila tuvo que intervenir:
-Y cuando dejará de serlo?
Entre risas y cotilleos, se pasaron toda la clase, cuando estaba a punto de tocar, Carla se le acercó al oido de Leila mientras seguían hablando con los demás.
-Ya le has dicho que llegaste?
-Aún no, quiero que sea una sorpresa.
-Pero sabe que llegas hoy.
-Ya, pero no a que hora llego.
Sonó el timbre, Diogo estaría en la otra punta del instituto, los viernes por la tarde tenia gimnasia.
Carla y Leila, salieron corriendo por el instituto, había amigos de Leila, y incluso primos y primas, que la saludaban pero no había tiempo, tenia que correr, o Diogo se marcharía.
Pero en algún momento mientras corrían pasaron por Gabi, que agarro a Leila por un brazo y tiró de ella.
-Tenemos que hablar.
-Ahora no puedo Gabriel, tengo que ir a por Diogo, o se irá.
-Porque siempre sales corriendo atrás suya.
-Gabi no tengo tiempo para esto.
-Que pasa? Ya no me llamas Sr.Pereira?
-Por favor que no me da tiempo, hablamos mañana.
-Ahora.
-Mas tarde, cuando recargue el mobil, te mandaré un mensaje.
-Me lo prometes.
-Sí.
Le dio un beso en la frente, y la dejó marchar, pero justo cuando llegaron el autobús A.V. Minho se marcho delante de sus narices.


Sr PEREIRA? ENSERIO?
ResponderEliminarEs su apellido jolin xD
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