A Leila le encantan los cumpleaños, sobre todo si es el suyo, se siente feliz, esa felicidad tonta porque sabes que es tu cumpleaños, esa felicidad había sentido hace menos de 2 minutos y la seguía sintiendo, era su primer día despues de cumplir los 13 años, ya solo le quedaban tres para los dieciséis y cinco para los dieciocho, cada vez quedaba menos... Como pasa el tiempo, como corre el tiempo, y aun así hay momentos que transcurren tan despacio.. Y no podemos hacer nada para detenerlos, es cierto que en momentos nos encantaría, pero es imposible. Y a otras personas, como era el caso de Leila, le encantaría poder acelerar el paso del tiempo, y llegar a los 16 y ahí quedarse. Pero el tiempo pasaba a su bola, en momentos en los que lo daríamos todo para que pasara despacio, mas que correr, vuela, y al revés, cuando queremos que vuele, va a paso de tortuga, o se para, en momentos parece que esta parado.
En aquel momento, mientras unos estaban tumbados en unas toallas en el jardín, otros nadaban en la piscina, o hacían el idiota saltando todo el rato, "haciendo la bomba", o algo por el estilo. Leila miraba las estrellas, cuando era pequeña le dijeron que era malo contar las estrellas que hay en el cielo, por eso hacia que te saliesen unos granos por todo el cuerpo, pero ella no se podía resistir, y las contaba, quizás mas de una vez la misma, y más que fijo, se olvidaría unas cuantas, y podría pasar toda la vida contándolas, porque cada segundo que pasa aparecía una nueva, pero lo mejor era despertarse al día siguiente y no ver ningún grano en ninguna parte de su cuerpo, esa sin duda era la mejor parte. Sentirse protegida contra esas absurdas supersticiones.
Pero en ese momento lo que se sentía era mayor... Cada año que pasa, te vas haciendo un poco mas mayor que el año anterior. Y poder decir: "Hoy soy un año mas mayor que ayer". Hacerse "mayor" no era lo que de verdad le hacia ilusión a Leila, no era eso lo que quería, le encantaría tener su inocencia para siempre, la infancia no debería perderse nunca. Siempre veía como los adultos paseaban de un lado a otro, con prisa, sin pensar en nada en concreto y a la vez en todo, no pararse a disfrutar un bonito día, solo porque : "tengo demasiadas cosas que hacer". Leila siempre decía que ella nunca haría eso, ella no llegaría a ese punto. Ella seria una niña grande, no quería crecer. Pero igual que todos cuando somos niños, se equivocaba, su infancia un día quedaría lejos ya...
-En que piensas?
-En nada,
-Y de verdad crees que te voy a creer?
-Eres mi novio Gabi, deberías hacerlo.
-Te conozco, piensas en algo..
-Pienso en que no quiero hacerme mayor.
-Enserio?
-No.
-Que?
-Tu no lo entiendes, quiero hacerme mayor, pero en cierto modo, no.. No quiero.
-Lo que tu quieres es un espíritu joven cuando seas adulta no?
-Supongo que será eso. - sonrió.
-Y si nos vamos a la cama?
-Te quedas a dormir?
-Sí, Diogo nos deja la habitación de siempre.
-Pues vamos, tengo ganas de dormir a tu lado.
-Y yo Leilita.
Cuando ya estaban en la habitación. Gabi se metió en cama antes que ella, solamente con unos calzoncillos, Leila se fue al baño a cambiarse de bikini, y se metió en la cama abrazada a Gabi, que ya dormía profundamente,
Todos estaban agotados. Había sido un gran día.

Que bonita historia¡¡ Me gustaría que te pasases por mi blog, pequeperogrande.blogspot.com
ResponderEliminarUn beso, y te sigo =)
Muchas gracias :)
EliminarNo dudes en que lo haré, en este momento voy a mirarlo :)
Me encanto la historia
ResponderEliminarMe seguis?
http://welcometothejuunglee.blogspot.com/
Muchas gracias :)
EliminarTe sigo por supuesto, con ese link, el blog tiene que ser increible, igual que la cancion :)