Talvez os este contando mi vida, o como me gustaria que fuera, o quizas una mezcla de ambas cosas, o talvez, solo talvez ... todo sea una invención y nada de esto ha pasado, o quizas sí, en un sueño...

viernes, 24 de febrero de 2012

Comidas de olla

Mientras Gabi  dormía, Leila pensaba... (en realidad es una entrada de su diario, de ese mismo día) 
"No quiero hacerme mayor, es una lastima dejar de creer en las cosas que de niños nos ilusionaban, me da pena mirar a mi alrededor y darme cuenta de los estragos que hace el tiempo en nosotros, como cambia la gente, como aunque sea ley de vida... las personas mueren. Me pone triste el darme cuenta, ahora siendo un poco consciente del mundo que me rodea, lo doloroso que es ver perder a tus seres queridos, a esas personas que han compartido momentos tan entrañables contigo, familiares que te han rendido la mejor de las sonrisas al verte crecer año tras año. Que duro es darse cuenta de todo esto... Que difícil es ir haciéndote a la idea que en cualquier momento puedes recibir dándote la peor de las noticias, en el fondo sabes que llegará, pero por alguna extraña razón tu corazón y tu mente alberga la esperanza de que nunca se produzca, hasta que al final sucede. Que triste es ver como el tiempo pese a todo lo que hagamos nos tiene vencida la batalla desde un principio y como sabe que ya hemos perdido... nos deja toda una vida de ventaja...
Quiero volver a ser pequeña y disfrutar como antes, reírme hasta que me duela el estomago, llenarme de arena completamente, hablar con quien sea sin vergüenza o temores...  Con el tiempo todo cambia, mucha gente dice que cuando se haga mayor seguirá siendo como un niño, no dejará atrás esos tiempos en los que les encantaba jugar dar saltos por todas partes, que siempre será un espíritu joven... pero... que ha sido de ellas? muchas ya tienen hijos, y ni siquiera juegan con ellos, los llevaran de paseo y se sentará observando lo que hacen, cuidándoles para que no se hagan daño, pero... jugar con ellos? lo hacen? No. Eso es lo que me da miedo, yo soy de las que dice eso, que siempre seré un espíritu joven y alocado, pero lo seré? y si en un par de años eso ya cambia? No quiero que es pase... Necesito hablar con Diogo"

Leila se levantó despacio y cogió el móvil que estaba en la mesita. Menú. Mensajes. Nuevo Mensaje.

"Estas despierto?"

Opciones.Añadir contacto. Diogo. Enviar.
Espero un par de minutos, hasta que sonó el móvil. 

"Sí, pasa algo?"

"No puedo dormir, me estoy comiendo la olla"

"En 3 mints en el desván"

Leila cogió la ropa que llevaba puesta antes y salió despacio de la habitación, cuando cerro la puerta con cuidado, salió disparada escaleras arriba, hasta llegar al desván. Cuando llegó Diogo estaba sentado con la guitarra en el sofá, parecía que la estaba afinando.

-Quieres más a tu guitarra que a tu novia.
-Mi guitarra siempre está, las novias van y vienen.
-Una guitarra también se puede ir... se puede romper.
-No te digo que no, pero siempre la puedo colgar..
-Creo que quedaría guay en tu habitación, donde tienes la tabla de surf.
-Tu crees?
-Sí.

Diogo la miró con una sonrisa y después apartó la guitarra, y la dejó en su esquina. Despues se volvió a sentar a su lado.

-Ven aquí pequeña.

La cogió por los hombros y hizo que se tumbara con la cabeza apoyada en sus rodillas.

-Que te pasa Leila?







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