"La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia " Anatole FranceSabéis lo que dicen de cuando pasas por algo horrible que ves tu vida pasar por delante de tus ojos? Como una película o más bien un corto de imágenes en movimiento guardadas en tu cerebro que se reproducen a una velocidad de vértigo?
Pues tranquilos que eso no fue lo que sintió Leila, aunque ella lo describe como algo mucho peor...
El suelo le falló y fue como caer de un edificio con tropecientos pisos. Imaginaros en el alto de un edificio, de 100 pisos, y de repente unas manos te empujan con fuerza y ves el suelo a lo lejos acercándose a la velocidad de la luz... las ganas de gritar y no poder iban en aumento en cada piso que caía y el suelo cada vez más cerca... los ojos abiertos como platos... y el suelo cada vez más cerca... Y una presión en el pecho, en las costillas, daba la sensación de que se oprimía tanto el tronco.. como si intentara romper todos los huesos y cualquier órgano que se interponiera en el intento. Un dolor insoportable... y el suelo a un metro de tu cara... A dos centímetros.
-AHHHHH!!!!
Cogió todo el aire que fue capaz de succionar con la boca tan rápido y fuerte fue el movimiento que el pecho le dolió. Estaba tumbada en una superficie comodo, quizás una cama o un sofá... no era demasiado comoda para ser un sofá, sin duda estaba tumbada en cama.
Se sentó y se mareó, asi que dejó que su cabeza se volviera apoyar en la almohada, cuando su cara tocó la almohada la notó humida.
"Será sudor"
Siempre sudaba un montón cuando le daban ataques de ansiedad, lo que era algo bastante asqueroso.
-Estará despierta? - la voz de Carla atravesó la habitacion y golpeó el cerebro de Leila como una bala disparada sin piedad en su direccion.
-No creo que sea el mejor momento para despertarla. - Diogo sonó seco.
-Pero yo necesito...
Pero Leila no dejó que terminara la frase y abrió la puerta de golpe. La observó de arriba abajo, Carla, tenia un corte poco profundo en la cara en la mejilla derecha que le atravesaba todo el moflete, llevaba un pijama de manga largo lo que Leila supuso que seria para tapar las heridas de "guerra" y no pudo evitar un levantamiento de cejas y una sonrisa y un pensamiento de "dios, que rencor"
-Sí estoy despierta, y no, no es mejor momento.
Y sin saber como ni porque Leila solo recuerda que esa noche acabaron durmiendo en la habitación de Diogo, Carga, Diogo y ella en el medio, rodeada por los dos, apoyada en el pecho de Carla sintiendo los ojos hinchados de tanto llorar. Pero todavía hoy después de pensarlo y pensarlo no recuerda como llegaron a ese momento. Pero supone algo como una bronca terriblemente intensa en la que ambas partes lloraron y gritaron de todo, unos mas que otros y al final por un impulso del destino o simplemente porque ya habia echado hacia afuera todo lo que tenian que decir llego el momento del abrazo y con el, el cansancio, el sueño.