Talvez os este contando mi vida, o como me gustaria que fuera, o quizas una mezcla de ambas cosas, o talvez, solo talvez ... todo sea una invención y nada de esto ha pasado, o quizas sí, en un sueño...

martes, 16 de abril de 2013

El sueño

"La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia " Anatole France
Sabéis lo que dicen de cuando pasas por algo horrible que ves tu vida pasar por delante de tus ojos? Como una película  o más bien un corto de imágenes en movimiento guardadas en tu cerebro que se reproducen a una velocidad de vértigo?
Pues tranquilos que eso no fue lo que sintió Leila, aunque ella lo describe como algo mucho peor...
El suelo le falló y fue como caer de un edificio con tropecientos pisos. Imaginaros en el alto de un edificio, de 100 pisos, y de repente unas manos te empujan con fuerza y ves el suelo a lo lejos acercándose a la velocidad de la luz... las ganas de gritar y no poder iban en aumento en cada piso que caía  y el suelo cada vez más cerca... los ojos abiertos como platos... y el suelo cada vez más cerca... Y una presión en el pecho, en las costillas, daba la sensación de que se oprimía tanto el tronco.. como si intentara romper todos los huesos y cualquier órgano que se interponiera en el intento. Un dolor insoportable... y el suelo a un metro de tu cara... A dos centímetros.

-AHHHHH!!!!

Cogió todo el aire que fue capaz de succionar con la boca tan rápido y fuerte fue el movimiento que el pecho le dolió. Estaba tumbada en una superficie comodo, quizás una cama o un sofá... no era demasiado comoda para ser un sofá, sin duda estaba tumbada en cama.
Se sentó y se mareó, asi que dejó que su cabeza se volviera apoyar en la almohada, cuando su cara tocó la almohada la notó humida.

"Será sudor"

Siempre sudaba un montón cuando le daban ataques de ansiedad, lo que era algo bastante asqueroso.

-Estará despierta? - la voz de Carla atravesó la habitacion y golpeó el cerebro de Leila como una bala disparada sin piedad en su direccion.
-No creo que sea el mejor momento para despertarla. - Diogo sonó seco.
-Pero yo necesito...

Pero Leila no dejó que terminara la frase y abrió la puerta de golpe. La observó de arriba abajo, Carla, tenia un  corte poco profundo en la cara en la mejilla derecha que le atravesaba todo el moflete, llevaba un pijama de manga largo lo que Leila supuso que seria para tapar las heridas de "guerra" y no pudo evitar un levantamiento de cejas y una sonrisa y un pensamiento de "dios, que rencor"

-Sí estoy despierta, y no, no es mejor momento.

Y sin saber como ni porque Leila solo recuerda que esa noche acabaron durmiendo en la habitación de Diogo, Carga, Diogo y ella en el medio, rodeada por los dos, apoyada en el pecho de Carla sintiendo los ojos hinchados de tanto llorar. Pero todavía hoy después de pensarlo y pensarlo no recuerda como llegaron a ese momento.  Pero supone algo como una bronca terriblemente intensa en la que ambas partes lloraron y gritaron de todo, unos mas que otros y al final por un impulso del destino o simplemente porque ya habia echado hacia afuera todo lo que tenian que decir llego el momento del abrazo y con el, el cansancio, el sueño.

viernes, 18 de enero de 2013

El suelo demasiado cerca...

Unos minutos después de que Bruno entrara con el doctor a una sala de reuniones, Carla apareció con una enfermera. La primera reacción de Leila fue observarla de arriba a bajo para estar segura del todo y por sus propios ojos de que su amiga estaba bien. Sus miradas se encontraron y Carla se paró de golpe. Leila no podía ocultar su decepción así que apartó la mirada.
 -Leila, lo siento, de veras.
 -Eres una irresponsable, Carla. No estoy nada orgullosa de tu comportamiento.
 -No te comportes como si fueras tu madre. -chilló Carla, girando la cara.
 -Pero tu que eres tonta? Te lo digo porque me importas, a mi y a todos. Porque te queremos, joder, eres mi mejor amiga. Pero te has pasado. Esto te acabará matando Carla y yo no quiero tener que llorar la muerte de mi mejor amiga antes de los 50.
 -No seas exagerada. Si estoy bien - sonrió.
 -Exagerada yo? - el tono de voz de Leila aumentaba poco a poco - La única que está exagerando eres tu, pero en la dosis de cocaína.

 Leila se levantó para marcharse.

 -Leila por favor... - suplicó al borde de las lágrimas.
 -No me supliques nada, admito que tengo ganas de abrazarte porque estas bien, pero no te lo mereces, hubo momentos en los que pensé que te morías, dos putas horas pidiéndole a un hipotetico dios que no te llevara de mi lado joder... Mírate Carla, mírate a un puto espejo y dime que coño ves, porque yo en este momento no veo a mi mejor amiga.
 -Leila déjalo ya - le susurro al oído Diogo. Leila se asustó, ya que hacia hora y media que no lo veía.
 -No Diogo, tengo 13 putos años - los ojos de la enfermera se abrieron como platos - y hablo como si tuviera 40. Donde está mi infancia eh? Cuando voy a poder vivir, una, no pido más, una semana normal? Todos y cada uno de vosotros podéis hacer lo que queráis de vuestra vida, pero pensad en vuestro futuro por un momento, o en mi, que hacías vosotros a los 13 años he?
 -Romper cristales con un tirachinas - sonrió Jhonny
-Que adecuado, romper cristales... pues yo veo como mi mejor amiga los rompe cayéndose encima dellos de lo encocada que está. A la puta mierda mi infancia, acabaré siendo una vieja amargada a los 20 ya. Nunca quise ser como los demás, pero esto es demasiado. Y sí, estoy siendo egoísta, pero tu también lo fuiste.

 Y les dio la espalda a todos, para que nadie se diera cuenta de como las lagrimas le caían de los ojos sin poder impedirlo; A cada paso que daba tenia la sensación de tardar siglos y incluso de poder escuchar el latido de su corazón parándose poco a poco y las gotas de lagrimas caían en el suelo produciendo un tremendo de estruendo. Se mareaba, ya no sentía el suelo bajo sus pies, y los ruidos se entremezclaban entre ellos. Se paró de golpe, frente a Bruno que estaba justo saliendo con el doctor, con una sonrisa de oreja a oreja. Intentó sonreirles pero se mareó más.

 -Leila te encuentras bien?
 -No, no me siento muy bien. -y se le quebró la voz.

 Y eso fue lo ultimo que pudo pronunciar, luego vino la oscuridad inmensa y la pierda de equilibrio. De lo único que se acordaría más tarde seria de caerse hacia adelante al intentar apoyarse en el brazo de Bruno.