-Lo siento...
-Que coño fue eso Gabi?
-Se me cayó el móvil - rió
-Te odio, que te den...
Gabi se acercó a ella, la ayudo a levantarse y le dio un suave beso en los labios.
-Yo también te amo.
-Te a...quiero Gabi.
El te amo, que difícil era pronunciarlo, lo intentaba con todas sus fuerzas pero no le salia, se le atascaba en la garganta, lo sentía allí, sabia que estaba a unos centímetros de poder salir y decírselo, pero se le queda encarcelado entre el pecho como una pelota de ping-pong, y le dolía, le hacia daño, le molestaba que Gabriel fuera capaz de pronunciarlo y ella no, era tan difícil.... Porque ella lo quería, de verdad que lo quería, lo necesitaba a su lado, que le hiciera compañía, que la cuidara, que la quisiese, pero cuando esas palabras le salían por la boca, Leila sentía la necesidad de decírselas, pero le era imposible... Pero ella lo quería, eso no lo podía negar nadie, jamás..
-Vístete anda, hoy vamos de picnik.
-Y esa pedrada?
-Pregúntaselo a Carla...
Leila cogió la ropa que iba a ponerse, su neceser y salio pitando hacia la ducha.
Agua, fría... después caliente... que le resbalaba por la espalda, por la frente, la nariz, que formaba un chorrito entre los labios y la barbilla, relajante, purificarte...
Cuando estás en la ducha te da tiempo de pensar en todo, en toda tu vida, en todos aquellos últimos años y los que vendrían. A Leila le gustaba esa segunda opción, pensar en un futuro, en un futuro con Gabi, que se veía borroso, pensaba en un futuro con Carla y con Flavia, un futuro perfecto, en un futuro con Diogo, magnifico, un futuro no muy lejano, un futuro que se transformaría en presente dentro de muy poco tiempo... Porque el tiempo pasó, oh si pasa, tan rápido como un cigarro, que cuando te das cuenta ya solo te quedan unas cuantas caladas, y ya no te saben tan bien, ya no son suficiente, y por eso debemos empezar a disfrutar el pitillo desde el principio, y así cuando acabe, del principio al final... así te sabrá mejor, y te quitara el mono.
-Leila, deja de tocarte y sal de una puta vez.
-GUARRA COÑO!
-Guarra no, Carla.
-Viene siendo lo mismo.
Se dio prisa, salio de la ducha se seco con la toalla naranja que estaba ya lista de tras de la puerta, se vistió y salio corriendo hacia el salón, donde suponía que estarían los demás.
Estaba en lo cierto, ya todos estaban en el sofá con su tazón de cereales.
A Leila siempre le encantó desayunar en casa de Diogo principalmente en Invierno, en Verano es un simple tazón de cereales o un zumo y una tostada, pero Invierno... eso sí es un buen desayuno...
-Hoy vamos de picnik, quiero salir, hacer algo distinto, tenemos que aprovechar este fin de semana ya te vas, y tenemos que aprovecharlo al máximo.
-Carla, volveré...
-Ya lo sabemos Leila - interrumpe Bruno - pero porque no disfrutar de la vida?
-Me parece una buena idea, Brunito - contestó Leila sonriendo.
Después de que Leila empezara a desayunar entró Marie en el salón hablando con Leticia.
-Lo siento chica, pero ya sabes que no me gusta que me toquen nada de la cocina.
-Que yo sepa la cocina es de la casa, no tuya.
-Pero que te crees? No te permito que hables así a Maria.
-Leila no te metas vale? O..- le gritó Leticia.
-O que? Pero quien te crees?
-La novia de Bruno.
-Pues que te zurzan bonita.
Bruno se levantó y agarro a Leticia de un brazo y la arrastró hasta la habitación, pero después de guiñarle un ojo a Maria como pedido de disculpas.
-Marie la próxima vez que te hable así, metele un tortazo...
-Señorita Leila, no sea violenta...
-Venga Marie lo puedes admitir... ganas no faltan eh - Leila le guñó un ojo.
-Os deje las cosas listas encima de la encimera.
Marie sonrió confirmando las sospechas de Leila y salió tarareando alguna canción de su epoca.
-Venga chicos, vayámonos.
-Donde esta tu botón de On/Off Carla? Vaya energía a estas horas macho..